¿Qué temas tratamos en este informe?
Los gobiernos están entrando en una nueva fase de transformación. No se trata de otro ciclo de modernización o digitalización, sino de un rediseño profundo de cómo operan.
El avance de la inteligencia artificial, la presión fiscal, los cambios demográficos y la creciente complejidad de los riesgos están acelerando el ritmo del cambio. Sin embargo, mientras el entorno evoluciona rápidamente, muchas administraciones siguen operando con modelos diseñados para otra realidad.
En este contexto, los enfoques tradicionales de reforma ya no son suficientes. Integrar nuevas tecnologías en estructuras y procesos obsoletos rara vez genera mejoras sostenibles. El verdadero reto —y la oportunidad— está en transformar el modelo operativo en su conjunto.
Los gobiernos más avanzados están adoptando un enfoque diferente. En lugar de limitarse a incorporar tecnología, están combinando capacidades digitales e inteligencia artificial con simplificación normativa, rediseño de procesos y nuevos modelos organizativos.
Los resultados ya son tangibles. Existen iniciativas que han logrado mejoras exponenciales en eficiencia y calidad del servicio: reducciones de costes de hasta diez veces, recortes del 90% en tiempos de gestión o incrementos significativos en la productividad gracias a la IA generativa.
También emergen nuevas capacidades, como el uso de gemelos digitales para la toma de decisiones en infraestructuras o la automatización de tareas administrativas que libera tiempo para funciones de mayor valor.
Estos avances reflejan un cambio de fondo: las organizaciones públicas están empezando a mejorar en semanas en lugar de años, sin necesidad de esperar a momentos de crisis para impulsar el cambio.
La principal lección es clara: el mayor impacto no proviene de automatizar procesos existentes, sino de redefinir el trabajo desde su base.
Más allá de la adopción tecnológica, los gobiernos que lideran esta transformación están revisando su “sistema operativo”: el conjunto de reglas, estructuras y dinámicas que determinan cómo fluye el trabajo, cómo se toman decisiones y cómo se sostienen las mejoras en el tiempo.
En la era de la inteligencia artificial, este modelo operativo es más determinante que cualquier tecnología individual. De él depende que las nuevas capacidades se escalen o se queden en iniciativas aisladas.
Este nuevo enfoque se articula en cinco capas clave:
Normas y gobernanza: simplificar para avanzar
Las administraciones están reduciendo la complejidad normativa, eliminando aprobaciones innecesarias y traduciendo las políticas a formatos más claros, digitales y automatizables. Los controles se integran directamente en los procesos, en lugar de añadirse como capas adicionales.
Equipos y talento: estructuras orientadas a misión
Las estructuras rígidas dan paso a equipos multidisciplinares que combinan capacidades humanas con análisis basado en IA. El foco se desplaza de los roles a las habilidades, y el aprendizaje continuo se convierte en un elemento central.
Plataformas y datos: la base de la escalabilidad
El uso de plataformas digitales compartidas, datos interoperables y componentes reutilizables permite acelerar la innovación y reducir costes, evitando duplicidades.
Ecosistemas de colaboración: más allá del sector público
Los gobiernos amplían su capacidad de acción colaborando con empresas, organizaciones sociales y otros actores. El foco pasa de gestionar contratos individuales a orquestar ecosistemas de valor.
Aprendizaje continuo: decisiones basadas en datos
El uso de datos en tiempo real permite ajustar políticas y servicios de forma dinámica, pasando de reformas puntuales a procesos de mejora continua.
El informe Government Trends 2026 identifica ocho tendencias que reflejan cómo está evolucionando el funcionamiento de las administraciones:
En conjunto, estas tendencias reflejan un cambio estructural en el sector público:
Este cambio no es una visión a largo plazo: ya está en marcha.
El verdadero desafío para los gobiernos no es si deben transformarse, sino si su arquitectura operativa está preparada para evolucionar al ritmo que exige el entorno actual.