Nueva normalidad inmobiliaria

Perspectivas

Nueva normalidad inmobiliaria

¿De regreso al mundo que conocíamos?

Luego de meses de confinamiento y distanciamiento social, muchos ansían volver a la cotidianidad que existía antes de la pandemia. En muchos sentidos, el futuro será similar, pero con avances y retos diferentes.

Jorge Yarza, Socio Líder de Construcción, Hotelería y Bienes Raíces, Marketplace México-Centroamérica, en Deloitte Spanish Latin America.

Ciudad de México, 25 de febrero de 2021.

Después de casi un año de confinamiento, y de compartir, día a día, el mismo espacio con la pareja o la familia, muchas personas ansían salir de casa y retomar la rutina que tenían antes de la pandemia. De acuerdo con una encuesta realizada por Deloitte y una empresa líder de arquitectura de interiores, 70% de los trabajadores, sobre todo en Europa y los Estados Unidos, quiere regresar a la oficina e, incluso, tener como máximo un día de home office a la semana.

Las razones que están detrás de esta decisión son, principalmente, las distracciones que pueden surgir en el hogar; la adaptabilidad del espacio –no todos estaban listos para trabajar durante meses bajo este esquema–; la conectividad –la cual presenta mayores intermitencias–; factores de ergonomía –adaptación de muebles o herramientas de trabajo, para lograr mayor comodidad y eficacia–; y el tema del balance vida-trabajo.  

Tomando en consideración estos datos, ¿podríamos anticipar el regreso a una realidad similar a la que existía previo al COVID-19? Lo más probable es que, en los próximos tres años, la nueva normalidad efectivamente sea muy similar a la vivida en 2019, pero con avances y retos diferentes.

En el mercado inmobiliario, específicamente, en el segmento referente a oficinas, cuya actividad en 2020, a nivel global, junto con el sector de actividades comerciales, cayó 30% (y en México, un poco más de este porcentaje), observaremos una mayor demanda de espacios colaborativos.

Las empresas y los profesionales buscarán lugares con menos oficinas privadas y mayores sitios de reunión, lo que llevará a nuevos desarrollos o a la necesidad de ajustar o rediseñar los existentes con nuevos esquemas de utilización –convertir, por ejemplo, oficinas privadas en salas de juntas–. La comunicación será, sin duda, uno de los temas importantes en el diseño de los espacios de trabajo.

En el sector residencial o de vivienda, que el año pasado presentó una caída global de 9% -y en México, de 20%, debido a las restricciones de movilidad y el desempleo-, se han registrado, sobre todo en la población joven, parejas o solteros, mudanzas, por largos periodos, a ubicaciones fuera de la ciudad, por la facilidad que representa el esquema de trabajo remoto; sin embargo, esta situación será coyuntural y seguramente terminará cuando se pueda regresar a las oficinas.

No obstante, un elemento que tomará mayor relevancia, dentro de este segmento, son las amenidades con las que cuente la vivienda, un aspecto que cada vez tendrá más peso al momento de elegir un departamento o residencia. Antes de la pandemia, bastaba con tener, por ejemplo, un salón de usos múltiples; ahora, estos espacios podrían rediseñarse y convertirse en zonas de trabajo.

Pero la transformación no se limitará a estos segmentos del mercado inmobiliario, sino que llegará incluso a uno de los sectores más afectados durante la pandemia, con una caída, a nivel global, de 60% en sus actividades, y en México, de 62%: el sector de rentas hoteleras.

Con pronósticos de recuperación hacia finales de 2022 y principios de 2023, el sector inmobiliario turístico se ha visto en la necesidad de cambiar su estrategia y modelo de operación, priorizando el uso de soluciones digitales. La pandemia aceleró la necesidad de contar con una experiencia digital robusta, que abarque y transforme todos los aspectos y procesos del negocio.

Las empresas buscarán lugares con menos oficinas privadas y mayores sitios de reunión, ajustando y rediseñando los esquemas de utilización.

El menos afectado por el ‘golpe’ pandémico

Uno de los sectores, dentro de la industria inmobiliaria, que presentó menores afectaciones durante 2020 fue el de logística y naves industriales. El impacto para este segmento no fue tan dramático debido, en gran parte, a que, durante la pandemia, siguió existiendo una actividad comercial, pero a través de plataformas digitales.

De acuerdo con Statista, mientras en 2019 las ventas en línea, a nivel global, alcanzaron un valor de 3,535 billones de dólares, el año pasado llegaron a 4,206 billones de dólares.

El crecimiento del comercio electrónico se vio reflejado en una mayor necesidad de almacenar y distribuir productos, lo que permitió a este segmento del sector inmobiliario tener la menor caída durante 2020, con un porcentaje mundial de 7% y en México, incluso de 4%.

Panorama en 2021, ¿qué esperar?

Miles de desarrollos en pausa, plazas comerciales, oficinas y hoteles semivacíos... este fue el panorama común que el sector inmobiliario experimentó en 2020, pero, con la llegada de las vacunas y la progresiva reactivación económica en diversos países, ¿qué podemos esperar para 2021?

Este año será ligeramente mejor que los meses de pandemia, pero no dejará de ser un periodo complejo. La actividad inmobiliaria irá, poco a poco, reactivándose, de manera general, pero con cautela. En México, se espera que, para el segundo semestre de 2021, comencemos a observar una recuperación, con la puesta en marcha de diversos proyectos que habían sido detenidos por el COVID-19.

Su reactivación requería, seguramente, nuevas revisiones de presupuestos, posibles cambios en la gestión, actualización de permisos y/o licencias, entre otros, lo que seguramente extenderá los plazos de realización de la actividad inmobiliaria –transacciones y desarrollos–.

Naturalmente, la recuperación será diferente para cada sector y cada país; sin embargo, existirá el deseo común es de avanzar hacia una realidad que resulte familiar, en ciertos aspectos, con transformaciones que reflejen el aprendizaje obtenido durante la pandemia.

La actividad inmobiliaria irá, poco a poco, reactivándose, de manera general, pero con cautela.

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