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Durante años, la responsabilidad del valor en aduana se concentró principalmente en Comercio Exterior y en la relación con el agente aduanal. Sin embargo, el valor declarado se construye mucho antes del despacho. Los términos negociados por Compras, los contratos administrados por Legal, los pagos registrados por Finanzas y los costos generados por Logística forman parte de la misma ecuación. La MVE hace visible una realidad que ya existía: ninguna área controla por sí sola el valor aduanero.
Muchos procesos fueron diseñados para soportar la operación diaria, no para reconstruir cada decisión tomada durante años. La información suele encontrarse distribuida entre sistemas, correos electrónicos, archivos locales y terceros. Mientras los datos permanecen aislados, estas limitaciones pueden pasar inadvertidas. Cuando deben integrarse en una misma narrativa operativa, las brechas de control comienzan a hacerse evidentes.
La MVE no está redefiniendo cómo se declara el valor. Está redefiniendo quién debe responsabilizarse por él.
Se abre en una ventana nueva
Las cadenas de suministro seguirán moviendo mercancías. La diferencia estará en la capacidad de explicar cada dato que las respalda. En un entorno cada vez más digital, el control del valor aduanero dejará de medirse por la cantidad de documentos disponibles y comenzará a medirse por la calidad de los procesos, la claridad de las responsabilidades y la confianza en la información.