En 2026, muchas compañías colombianas intensivas en mano de obra y con vocación exportadora enfrentarán un escenario complejo para demostrar ante la DIAN que sus resultados cumplen con el principio de plena competencia. El incremento del Salario Mínimo Mensual Legal Vigente – SMMLV –, que impacta directamente los costos laborales, y la fuerte revaluación del peso —de COP $4.500 a alrededor de $3.700 por dólar— generan una combinación adversa de menores ingresos y mayores costos que presionará los márgenes operativos.
Estas distorsiones macroeconómicas harán que las pérdidas de este año contrasten con los resultados de comparables internacionales que operan bajo condiciones muy distintas. Aunque es común recurrir a ajustes económicos para mejorar la comparabilidad, su defensa frente a la autoridad tributaria es cada vez más retadora, especialmente cuando las jurisdicciones de referencia no presentan salario mínimo o efectos cambiarios, lo que limita la posibilidad de justificar ajustes considerados “razonables”.
El panorama se complejiza con el aumento de la tasa de interés de política monetaria al 10,25%, que encarece el financiamiento y afecta la rentabilidad. En conjunto, estos factores anticipan un año con alta probabilidad de litigios y mayores exigencias para soportar las políticas de precios de transferencia con documentación sólida y consistente.
Desde Deloitte, el equipo de Precios de Transferencia acompaña a las organizaciones en el análisis técnico, la identificación de riesgos y la preparación de documentación robusta que permita enfrentar este entorno económico desafiante.
In 2026, many labor‑intensive and export‑oriented Colombian companies will face a complex environment when demonstrating to the tax authority (DIAN) that their results comply with the arm’s length principle. The increase in the Statutory Monthly Minimum Wage (SMMLV), which directly impacts labor costs, together with the strong revaluation of the Colombian peso—from COP 4,500 to around COP 3,700 per US dollar—creates an adverse combination of lower revenues and higher expenses that pressures operating margins.
These macroeconomic distortions will lead many companies to report operating losses that contrast with the performance of international comparables, which operate under different economic conditions. Although economic adjustments are often used to improve comparability, defending them before the tax authority is increasingly challenging—particularly when comparable jurisdictions do not have a minimum wage or when both revenues and costs are denominated in the same currency, eliminating exchange‑rate effects.
The scenario becomes even more complex with the recent increase in the Central Bank’s monetary policy interest rate to 10.25%, which raises financing costs and impacts profitability. Altogether, these factors suggest a year with a high likelihood of disputes and greater scrutiny over transfer pricing policies, requiring companies to support their positions with solid and consistent documentation.
At Deloitte, our Transfer Pricing team supports organizations with technical analyses, risk identification, and the preparation of robust documentation to help them navigate this demanding economic landscape.