Transformamos los datos científicos a través de analítica avanzada en decisiones estratégicas que permiten anticipar riesgos, capturar oportunidades y reforzar la resiliencia del negocio.
Analizamos, cuantificamos y gestionamos riesgos y oportunidades climáticas para fortalecer la resiliencia de los negocios y anticipar los impactos físicos y de transición derivados del cambio climático, integrando la ciencia climática en la estrategia y gestión financiera, y cumpliendo con los principales marcos regulatorios de sostenibilidad.
El cambio climático introduce nuevas variables de riesgo y oportunidad. La evidencia es clara: los sectores que integran el riesgo climático en su estrategia están ganando en innovación, eficiencia, productividad y acceso a financiación. Las organizaciones que siguen abordándolo solo desde el cumplimiento están perdiendo ventaja.
Al mismo tiempo, los impactos físicos y de transición muestran que el clima no es un riesgo teórico, sino un factor que afecta directamente a la rentabilidad, al valor de los activos y a la continuidad operativa.
Por ello, la resiliencia ante los efectos del cambio climático es una condición necesaria para competir y crecer. En Deloitte, ayudamos a nuestros clientes a afrontar los desafíos más significativos que trae consigo la gestión de los riesgos y las oportunidades climáticas, tanto desde el punto de vista operativo como estratégico:
La gestión del riesgo climático ya no puede basarse en aproximaciones parciales ni en ejercicios de reporting desconectados del negocio: las organizaciones necesitan una visión verdaderamente integrada que conecte datos científicos de calidad, análisis de impacto financiero y criterios estratégicos para orientar decisiones clave. Solo mediante este enfoque unificado es posible anticipar los riesgos, evaluar oportunidades reales y convertir la complejidad climática en un factor de competitividad y resiliencia empresarial.
Climate Risks & Opportunities Management (CROM) aporta esa visión: una metodología 360º diseñada para transformar la complejidad climática sectorial y geográfica en claridad operativa y ventaja competitiva.
La resiliencia corporativa ante los efectos del cambio climático exige liderazgo transversal, conexión entre los equipos y una visión a largo plazo apoyada en datos. Por eso, nuestra metodología se ha diseñado para integrarse en el trabajo diario y se adapta a entornos vivos con el objetivo de ayudar a la toma de decisiones claras sin frenar el ritmo del negocio, algo que conseguimos gracias a la conexión con fuentes científicas globales y datos internos del cliente, al modelado del impacto climático en términos operativos y financieros, a la definición de medidas de adaptación, mitigación y transición, y al alineamiento con estándares internacionales y regulatorios.