El sentimiento de los directores financieros en Europa atraviesa una fase de moderación, según los resultados que arroja la última edición de la encuesta Europea a CFOs elaborada por Deloitte. El optimismo sobre la evolución financiera de las compañías ha descendido ligeramente en el último año y se instala un tono de cautela marcado por la elevada incertidumbre externa, la presión regulatoria y un contexto geopolítico cada vez más complejo. Aun así, las perspectivas de ingresos y rentabilidad se mantienen relativamente estables, con más de un tercio de los encuestados (36%) anticipando mejoras. La inversión en bienes de equipo muestra un ligero impacto positivo, con un 34% esperando aumentar su cuantía, si bien las previsiones de empleo se debilitan de manera general. En paralelo, aunque los CFOs no consideran que la regulación vaya a tener un impacto relevante en el crecimiento inorgánico o la inversión general a largo plazo, sí se espera que condicione algunas inversiones en descarbonización. Mientras, la digitalización avanza con paso firme como una apuesta clave en eficiencia operacional, datos y ciberseguridad.
Dentro de este panorama europeo más prudente, los CFO españoles destacan por mantener una visión relativamente más positiva. A escala europea, solo el 21% de los CFO se declara hoy más optimista respecto al futuro financiero de su empresa, frente al 28% del año anterior y más de la mitad (53%) mantiene una postura neutral. Estos porcentajes reflejan una actitud de espera ante un entorno en el que la incertidumbre sigue siendo elevada y la asunción de riesgos continúa limitada. En contraste, España se sitúa como uno de los países con mayor nivel de optimismo relativo.
Un 32% de los CFO españoles afirma ser más optimista sobre las perspectivas financieras de su compañía, situándose en primer lugar entre sus homólogos europeos, mientras que un 43% mantienen una visión sin cambios respecto al futuro.
Este mayor grado de confianza no implica una visión complaciente, sino una lectura más equilibrada de los riesgos y oportunidades. Los directores financieros en España reconocen la complejidad del entorno, pero mantienen expectativas razonables de crecimiento y estabilidad operativa. En consonancia con sus homólogos europeos, se percibe una ligera contención en las expectativas relacionadas con la contratación. La demanda de perfiles se debilita y aunque España no lidera esta contención que sí se observa a nivel europeo, la tendencia general apunta a una gestión más estricta de los costes laborales. En definitiva, parece que la prioridad estratégica que domina en Europa y también en España es, en esta ocasión, la reducción de costes, seguida del crecimiento orgánico y, cada vez con más peso, la digitalización de los negocios.
Uno de los ejes que más divide a los directores financieros europeos —y también a los españoles— es el impacto que la descarbonización puede tener en la competitividad. A nivel europeo, un 33% de los encuestados considera que, por ahora, la transición verde no tiene un efecto relevante sobre la competitividad, mientras que un 20% la percibe como una desventaja en costes frente a regiones menos reguladas. Sin embargo, una parte significativa de los CFO adopta una visión estratégica: el 29% cree que los costes actuales pueden convertirse en una ventaja futura si los estándares se armonizan a nivel global, y un 17% afirma competir ya en mercados verdes gracias a su posicionamiento en sostenibilidad.
Los CFO españoles reconocen que la presión regulatoria en Europa —en materia de reporting, emisiones y cumplimiento normativo— incrementa los costes operativos y exige recursos adicionales, pero también que la descarbonización puede ser una palanca de diferenciación a medio plazo. Esto es especialmente relevante en sectores donde la sostenibilidad empieza a ser un factor clave de decisión para clientes e inversores.
La regulación desempeña aquí un papel central. La mayoría de los CFO europeos señala que su impacto es moderado o alto en términos de cumplimiento, y que está impulsando inversiones en descarbonización, aunque todavía sin provocar transformaciones radicales en los modelos de negocio. En torno al 40% reconoce una influencia moderada de la normativa en el CAPEX verde y un 35% afirma que la normativa influye en sus decisiones de inversión a largo plazo. Los principales frenos para acelerar la transición siguen siendo dos: la débil demanda de los clientes y la incertidumbre regulatoria. En el sur de Europa —y España no es una excepción— pesa especialmente la falta de claridad normativa a largo plazo, que dificulta justificar grandes inversiones en descarbonización sin una mayor visibilidad sobre retornos futuros.
Si la descarbonización genera debate, la digitalización se consolida como un terreno de consenso. Para los CFO europeos, y particularmente para los españoles, la transformación digital no es solo una prioridad tecnológica, sino una palanca clave para mejorar la eficiencia operativa, reforzar la resiliencia y sostener la competitividad.
Las principales áreas de inversión en automatización e Inteligencia Artificial apuntan con claridad hacia el dato y la analítica (48% en Europa y 64% en España), la mejora de la eficiencia operativa (48% en Europa y España) y el refuerzo de la ciberseguridad (40% en Europa y 37% en España) y los procesos orientados a cliente (44% en España y 35% en Europa). En este sentido, los CFO europeos perciben que las nuevas regulaciones europeas en materia digital —como la Agenda Digital o el marco de inteligencia artificial— no son disruptivas, y la mayoría considera que el impacto de estas normas es neutral o asumible, lo que reduce el riesgo de freno a la innovación.
En España, esta visión se traduce en una creciente integración de la agenda digital dentro de las prioridades financieras. En un entorno donde la reducción de costes sigue siendo la prioridad número uno, la tecnología se posiciona como el principal aliado para lograrlo sin comprometer la capacidad de innovación.
Metodología
Deloitte ha llevado a cabo la Encuesta a la dirección Financiera en Europa desde 2015, ofreciendo sus resultados dos veces al año.
Los datos correspondientes a esta edición se recopilaron mediante una encuesta en la que participaron 1.299 directores financieros de 14 países (Alemania, Austria, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Noruega, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, Suecia y Suiza), y provenientes de una amplia variedad de sectores.
Si quieres formar parte de nuestro grupo de panelistas y participar en próximas ediciones de la encuesta escribe a ESCFOProgram@deloitte.com