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Los materiales de construcción sostenibles y la economía circular

El sector inmobiliario y de la construcción está experimentando una transformación significativa debido a que la sostenibilidad desempeña un papel cada vez más preponderante. Esta renovación supone sustituir materiales muy contaminantes como el cemento y acero tradicionales por alternativas de menor impacto y métodos modernos de construcción. Aplicar un enfoque de economía circular puede contribuir a disminuir las emisiones de carbono, reducir los desperdicios y aumentar la eficiencia. Estas prácticas pueden mejorar el rendimiento de los edificios, atraer la inversión e incrementar el valor inmobiliario a largo plazo.

El sector de la construcción desempeña una función esencial en el impacto medioambiental global, tanto en lo que se refiere al consumo de recursos como a la generación de residuos. Uno de los factores que más influye en este sentido es la selección y el uso de los materiales de construcción. Los materiales tradicionales como el hormigón y el acero son empleados de forma generalizada debido a su resistencia y disponibilidad, pero tienen un alto coste medioambiental. Solo la producción de cemento representa aproximadamente el 8 % de las emisiones globales de CO2, en gran parte debido al proceso químico de calcinación y los combustibles fósiles utilizados para fabricarlo. La producción del acero, a pesar de ser un material reciclable, consume una gran cantidad de energía y, en 2020, supuso entre el 7 % y el 9 % de las emisiones de CO2 generadas por la actividad humana a nivel global.

El sector tiene cada vez más en cuenta la utilización de materiales alternativos, ya que contribuyen a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, a aumentar el número de ciclos de recursos renovables y a mejorar la eficiencia de los edificios, lo cual incluye optimizar el aislamiento térmico y la calidad del aire interior. La dificultad radica en que la construcción y los desperdicios representan al menos el 30 % de los residuos sólidos generados en el mundo. Con frecuencia los materiales no suelen recuperarse al finalizar la vida útil de los edificios, lo cual da lugar a procesos con altos niveles de emisiones de carbono e ineficientes. Este modelo lineal (extracción, uso y desecho) ha sido durante mucho tiempo característico del sector de la construcción.

En cambio, se están desarrollando cada vez más materiales de construcción sostenibles según una perspectiva circular. Como ejemplos se pueden citar la madera laminada, el acero reciclado, el hormigón bajo en carbono, aglomerados de hormigón reciclado y paneles de madera contrachapada hecha con fibras recicladas, diseñados para mejorar el rendimiento medioambiental durante todo su ciclo de vida. Estas alternativas pueden reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (es decir, cada tonelada de acero reciclado evita la producción de 1,5 toneladas de CO2 en comparación con el acero producido a partir de mineral de hierro), contribuir a los ciclos de los recursos renovables y aumentar la eficiencia de los edificios al ofrecer un mayor aislamiento térmico y mejor calidad del aire interior.

La utilización de estos materiales está estrechamente relacionada con los principios de la economía circular. En lugar de considerar los edificios como estáticos y desechables, el modelo circular fomenta el diseño orientado a la adaptabilidad, el desmontaje y la reutilización de materiales. Por ejemplo, cada vez cobra más importancia la posible utilización de elementos estructurales hechos de hormigón reciclado en las nuevas construcciones. De forma similar, los paneles de madera laminada fabricados a partir de residuos postconsumo son considerados con frecuencia como una forma de ampliar el ciclo de vida de los recursos madereros.

Aunque aún prevalecen las prácticas tradicionales de construcción, se están adoptando progresivamente métodos que promueven el uso más eficiente de los materiales. Los métodos de construcción industrializada (como la prefabricación y el diseño modular) suelen ser citados por los expertos en el sector como modelos que pueden contribuir a la mejorar la eficiencia de los materiales y reducir los residuos. En determinados foros se considera que estos métodos tienen la capacidad de disminuir el impacto medioambiental cuando se combinan con materiales sostenibles. Las herramientas digitales, como la modelización de información de construcción (BIM), suelen destacar por su capacidad de contribuir a realizar planificaciones detalladas, evaluaciones de ciclos de vida y trazabilidad de materiales, lo cual puede ser determinante para la reutilización o el reciclaje futuros.

Los materiales sostenibles cobran importancia a la hora de evaluar proyectos desde el punto de vista de la inversión, ya que los constructores y gestores de activos cada vez tienen más en cuenta la huella de carbono y el ciclo de vida de los materiales de construcción. Con el fin de cumplir los requisitos de certificación de edificios ecológicos, como la clasificación Liderazgo en Energía y Diseño Medioambiental (LEED) o el Método de Evaluación Medioambiental para Construcción de Edificios (BREEAM), suele ser idóneo incorporar materiales sostenibles certificados, aparte de para aumentar el interés de arrendatarios e inversores. Según las últimas tendencias, este cambio es especialmente relevante en los países europeos, donde los sectores inmobiliario y de la construcción están comenzando a agilizar la transición hacia prácticas más sostenibles. Por ejemplo, el 56 % de las empresas europeas inmobiliarias y de infraestructuras confirma que el uso de hormigón bajo en carbono forma parte de su estrategia de reducción de emisiones para disminuir las emisiones de alcance 3. Sin embargo, a pesar del creciente interés, sigue habiendo una gran diferencia entre el número de proyectos piloto y el uso generalizado, especialmente cuando se trata de integrar estrategias de materiales circulares en las licitaciones públicas y las obras de construcción a media escala.

Los instrumentos financieros como los bonos y los préstamos ligados a la sostenibilidad dependen a menudo de los resultados medibles sobre sostenibilidad, lo cual incluye el uso de materiales bajos en carbono. Los constructores que dan prioridad a las estrategias de materiales circulares podrían optar a financiación preferente y adaptarse más fácilmente a los requisitos de los inversores institucionales que buscan activos sostenibles. Por otro lado, las herramientas como los pasaportes digitales de materiales pueden aportar transparencia en los procesos de contratación y facilitar la gestión responsable de recursos, por lo que se genera más confianza entre los inversores.

En suma, abandonar el uso de materiales lineales con altas emisiones en la construcción para adoptar un modelo basado en la sostenibilidad y la circularidad es importante y posible gracias a las tecnologías y los materiales de hoy en día. Al elegir alternativas de bajo impacto y aplicar los principios de reutilización y regeneración, el sector de la construcción puede reducir su huella ecológica y ayudar a crear un futuro más resiliente.

Construir el futuro de forma responsable comienza con los materiales que elegimos en el presente.

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