Ecuador regresa al mercado internacional de deuda tras siete años sin nuevas emisiones, respaldado por una significativa mejora en su perfil crediticio. El riesgo país ha caído a cerca de 400 puntos básicos, y los bonos soberanos al 2030 ahora rinden alrededor del 7,4%, evidenciando la renovada confianza de inversionistas internacionales y el efecto del cumplimiento del programa del FMI, la cooperación multilateral y la solidez de las cuentas externas.
Este cambio abre nuevas oportunidades para el sector empresarial: un entorno más confiable impulsa el ingreso de capital extranjero, reduce costos de financiamiento y fortalece la liquidez del sistema financiero local, facilitando la expansión, innovación y proyectos de crecimiento inorgánico. A la par, la inversión pública prevista —particularmente en infraestructura, salud y equipamiento— generará efectos multiplicadores que dinamizarán la actividad económica y el mercado interno.
En 2026 también se anticipa un mayor dinamismo en el mercado de fusiones y adquisiciones, impulsado por un menor costo de oportunidad y un renovado apetito de inversionistas regionales y globales. Este escenario posiciona a Ecuador para integrarse a la tendencia de mayor actividad corporativa en Latinoamérica, especialmente en sectores estratégicos.