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Señales de alivio, consumo rezagado y apuesta exportadora

Perspectivas económicas de Argentina - Diciembre 2025

Econosignal, el área de análisis económico de Deloitte, les comparte el reporte trimestral de Perspectivas Económicas de Argentina, el cuál analiza el desempeño de las variables macroeconómicas más relevantes de la economía del país. Este informe brinda tendencias y proyecciones destinadas a soportar la planeación financiera y estratégica del negocio.

La economía argentina cerrará 2025 con señales mixtas: tras un primer semestre de fuerte recuperación, el tercer trimestre mostró un enfriamiento en sectores clave como manufacturas y construcción, aunque el PIB mantiene una variación positiva y se proyecta un crecimiento anual cercano al 4,3%, por debajo de la meta oficial pero alineado con revisiones internacionales. El dinamismo se sostiene en agro, minería y energía, impulsados por el régimen RIGI y proyectos estratégicos en Vaca Muerta, que fortalecen la balanza comercial y reducen la dependencia energética.

Sin embargo, la recuperación sigue siendo frágil y depende de la estabilidad cambiaria y la continuidad del proceso de desinflación para consolidar el ciclo expansivo en 2026. En el plano macroeconómico, las proyecciones para 2026 son alentadoras en el mejor escenario: el PIB crecería 3,6%, la inflación se reduciría a 16,9% y el tipo de cambio cerraría en torno a $1.700 por dólar, mientras la tasa de interés bajaría a 15,8%. La inflación mensual le cuesta bajar del 2% y la demanda de dinero tuvo una fuerte caída en medio de la incertidumbre por las elecciones de medio término. Terminado el período electoral, se favorece la recomposición de expectativas y la planificación financiera, pero persisten riesgos vinculados a la posición externa del país y la necesidad de sostener la credibilidad fiscal mientras se impulsa la reforma impositiva.

En el frente externo, Argentina fortaleció su relación con Estados Unidos mediante un acuerdo de SWAP por USD 20.000 millones, del cual ya se utilizaron USD 2.500 millones para afrontar vencimientos con el FMI. Además, se avanzó en un acuerdo comercial que beneficiará exportaciones de carne, acero y aluminio, mientras se eliminan aranceles para productos naturales y farmacéuticos no patentados. Argentina otorgará acceso preferencial a bienes estadounidenses y eliminará barreras no arancelarias, en un contexto global marcado por la competencia entre EE.UU. y China. Esta dinámica obliga a la región a equilibrar relaciones y reforzar resiliencia interna ante un entorno volátil.

A nivel internacional, la Reserva Federal inició recortes de tasas y se espera una nueva baja en diciembre, mientras el FMI mejoró sus proyecciones: el crecimiento global alcanzaría 3,2% en 2025 y 3,1% en 2026, con inflación descendiendo a 4,2% y 3,7% respectivamente. En Latinoamérica, el crecimiento proyectado es de 2,4% en 2025 y 2,3% en 2026, con heterogeneidad entre países y apreciación de monedas por la debilidad del dólar, destacando Brasil con un 13%. Este escenario brinda cierto alivio externo, aunque condicionado por tensiones geopolíticas y la evolución del comercio global.

El consumo masivo continúa rezagado: las ventas en supermercados crecieron 2,7% interanual hasta septiembre, pero cayeron 0,2% mensual, mientras los autoservicios mayoristas acumularon una baja del 7,4% en el año. La recomposición del ingreso real es parcial: el sector privado formal muestra estancamiento, el público permanece rezagado y el informal gana dinamismo. Este comportamiento refleja que la recuperación del consumo será gradual y dependerá de la estabilidad cambiaria y la menor inflación tras las elecciones legislativas, con expectativas de mejoras en 2026.

El mercado laboral enfrenta desafíos estructurales: la informalidad alcanza el 43,2%, el nivel más alto desde 2008, afectando ingresos y cobertura social. Un trabajador informal gana 44% menos que uno formal y la pobreza golpea al 42% de los informales. Aunque los salarios informales crecieron 23,9% real respecto a 2023, siguen 20% por debajo de los máximos de 2017; en el sector formal, el rezago persiste. Reducir la informalidad y recomponer salarios sin desestabilizar la desinflación será clave para sostener la recuperación.

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