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Centroamérica, Panamá y República Dominicana: crecimiento estable en un entorno global tensionado

Econosignal

Agosto 2026

La región cierra el primer tramo de 2026 con una señal clara de estabilidad. Nuestras estimaciones (Deloitte Econosignal) actualizadas a agosto ubican el crecimiento del PIB regional en 3.74% para 2026, prácticamente en línea con el 3.77% observado el año anterior. En un contexto internacional marcado por la incertidumbre geopolítica y las presiones climáticas, sostener el ritmo de expansión es, en sí mismo, una noticia positiva: la región confirma una resiliencia que la distingue dentro de América Latina.

En el frente de precios, proyectamos una inflación de 3.2% al cierre de 2026 (Deloitte Econosignal), dentro de los rangos meta de los bancos centrales, aunque con matices relevantes: República Dominicana y Honduras se ubicarían en la parte alta de la meta, mientras que Costa Rica se acercaría al límite inferior. Esa dispersión define espacios de política monetaria muy distintos. Ante la escalada del conflicto en Medio Oriente y los posibles efectos que pudiera tener el fenómeno natural de “El Niño” sobre los precios de alimentos y energía, la mayoría de los bancos centrales ha optado por pausar el ciclo de recortes; la excepción es Costa Rica, que redujo su tasa de política monetaria en 25 puntos base hasta ubicarla en 3%.

En cuanto al sector externo, las exportaciones regionales mantienen un buen ritmo de crecimiento de aproximadamente 10% (con datos a mayo) en un entorno marcado por políticas comerciales restrictivas. Conviene mencionar que este dinamismo es previo a la entrada en vigor, a finales de julio, de los nuevos aranceles de la Sección 301 impuestos por Estados Unidos en el marco de la investigación sobre bienes producidos con trabajo forzoso, el impacto de esta medida podría notarse en la segunda mitad del año. Una noticia positiva es que los productos textiles bajo CAFTA-DR quedaran exentos, lo que favorece a uno de los principales motores exportadores de la región.

Otra fuente importante de divisas y dinamismo económico a la región son las remesas, mismas que muestran una desaceleración: en El Salvador, Guatemala, Honduras y República Dominicana (que concentran cerca del 89% del total regional y son los únicos países con datos a junio) el crecimiento acumulado se moderó a 7.6%, frente al 18% que registraban en 2025 en el mismo periodo de tiempo, derivado de una menor actividad económica en Estados Unidos. Más que un desplome, es una normalización desde niveles excepcionalmente altos; pero por su peso en el consumo de los hogares, marcará el pulso de la demanda interna en el segundo semestre.

De cara al segundo semestre, el reto será sostener el crecimiento sin descuidar los riesgos externos: la evolución de los precios de la energía, el pulso de la economía estadounidense, el impacto arancelario sobre las exportaciones y los efectos del clima sobre la producción agrícola. La región llega a este punto con fundamentos sólidos y un manejo prudente.

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