La generación alfa es una de las que está tomando fuerza hoy en día y que sin duda alguna debe contemplar la industria del consumo en sus estrategias comerciales. Esta generación hace referencia al grupo de personas nacidas a partir del año 2010, son nativos digitales y se caracterizan por ser expertos en tecnología, como redes sociales, teléfonos inteligentes e inteligencia artificial.
Estos adolescentes son emprendedores, tienen conciencia global, prefieren la comunicación digital, como los emojis y los memes, son conscientes de los problemas ambientales y el cambio climático y están redescubriendo el valor de las actividades tradicionales y analógicas. Con ellos es necesario comprender sus valores y preferencias para cultivar la lealtad a la marca a largo plazo.
Precisamente, actuar al ritmo de los contextos socioculturales y ofrecer productos atractivos para las diferentes generaciones es un aspecto cada vez más relevante y uno de los que se destaca en las “Retail Trends 2025” publicadas por Deloitte Dinamarca, las cuales impactan a la industria en el ámbito mundial y en el latinoamericano.
“En medio de este contexto, resulta prioritario mantenerse informado sobre la evolución de las regulaciones en áreas como la sostenibilidad, la privacidad de los datos y la inteligencia artificial (IA). Esto es esencial para garantizar el cumplimiento normativo y mitigar los riesgos del mercado”, asegura Juan Germán Osorio, socio líder de Consumo de Deloitte del Marketplace de Región Andina.
A continuación se explican cada una de las tendencias:
Es crucial adaptarse rápidamente a las tendencias culturales y a las preferencias de los consumidores mediante enfoques más ágiles para el desarrollo y la comercialización de productos, apoyados en datos, tecnología e inteligencia artificial (IA), así como en iniciativas que fomenten la innovación.
Para ello, se pueden incentivar programas de incubación, asociaciones con marcas emergentes e implementar un enfoque en productos y servicios basados en IA, lo que será crucial para captar la atención del consumidor.
La experiencia del cliente sigue evolucionando. En este sentido, la tecnología y el pensamiento inteligente permiten una mayor personalización a gran escala.
Por lo anterior, ofrecer experiencias de compra personalizadas, inclusivas y accesibles es fundamental para impulsar la lealtad del consumidor.
En este caso, es vital identificar nuevos segmentos de consumidores, mercados, desarrollar nuevos productos y servicios, así como atender a consumidores que hoy en día pueden estar desatendidos.
Implica gestionar el panorama emergente del comercio y la regulación, mitigar los riesgos de la cadena de suministro e implementar medidas sólidas de ciberseguridad, o asociarse con expertos en el tema.
Los minoristas siguen concentrándose en reducir los costos y, al mismo tiempo, optimizar los márgenes, los precios y las promociones junto con el capital de trabajo. También es importante implementar servicios compartidos, la optimización de la cadena de suministro e invertir en la automatización de procesos.
En este caso, es necesario brindar la tecnología necesaria para desarrollar las habilidades de los colaboradores, invertir en programas de capacitación, ofrecer paquetes de beneficios y compensaciones, consolidar una cultura de bienestar en la que se aborden las preocupaciones de seguridad en el lugar de trabajo y brindar a los empleados el apoyo que necesitan para controlar el estrés y mantener su salud mental.
Igualmente, es clave que los líderes sean empáticos con sus equipos de trabajo y que fomenten una cultura de colaboración e innovación en los espacios laborales.
En conclusión, actuar el ritmo de la cultura, profundizar la conexión y convivencia, identificar nuevos horizontes de crecimiento, afrontar el riesgo, liberar la eficiencia innovadora y empoderar a la fuerza laboral son las tendencias claves que les permitirán a los minoristas enfrentar los desafíos actuales del mercado, seguirse posicionando y mejorar su rentabilidad.