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Obligaciones de cumplimiento y riesgos asociados

Hacer Empresa | Deloitte Uruguay

En el mundo empresarial, las obligaciones de cumplimiento suelen ser vistas como simples formalidades administrativas. Sin embargo, esta percepción puede llevar a subestimar los riesgos que derivan de su incumplimiento. Más allá de lo formal, existen consecuencias reales —económicas, operativas y reputacionales— que pueden impactar significativamente en la actividad de una empresa.

Repasaremos las principales obligaciones de cumplimiento que afectan a la mayoría de las formas societarias en Uruguay, destacando los riesgos asociados a su incumplimiento y ofreciendo recomendaciones prácticas para una gestión eficiente.

El objetivo de este artículo no es detallar todas las obligaciones ni sanciones, sino destacar la importancia del cumplimiento normativo y los riesgos de ignorarlo.

Obligaciones de cumplimiento más relevantes

La normativa vigente establece una serie de obligaciones que deben ser atendidas por las empresas en forma periódica. Algunas aplican de manera general, mientras que otras dependen del tipo de actividad, volumen de operaciones o forma jurídica. Entre las más comunes se encuentran:

  • Presentación de Estados Financieros ante la Auditoría Interna de la Nación (AIN): aplica a sociedades que superan determinados montos de ingresos anuales.
  • Informe sobre Estados Financieros: dependiendo de la categoría de contribuyente frente a DGI (NO CEDE, CEDE o Gran Contribuyente), se exige contar con Informe de Compilación, Revisión Limitada o Auditoría respectivamente.
  • Registro de Libros de Comercio: el Libro Diario y el Libro Inventario deben registrarse ante la Dirección General de Registros (DGR).
  • Presentación mensual de nóminas ante BPS: obligación clave para empresas con personal dependiente.
  • Declaraciones juradas ante DGI: pueden ser mensuales o anuales, según el grupo de contribuyente.
  • Registro y actualización de beneficiarios finales y cadena de accionistas ante el Banco Central del Uruguay (BCU).
  • Mantenimiento de Libros Sociales: debe realizarse al menos una Asamblea General Ordinaria anual.
  • Registro y actualización de bases de datos ante la URCDP.
  • Actualización de datos societarios ante organismos públicos: incluye domicilios (fiscal, constituido, electrónico, sucursales), directores, representantes, entre otros.
  • Controles de la Ley de Tercerizaciones: requiere verificar el cumplimiento de obligaciones laborales por parte de los proveedores, con el fin de reducir la responsabilidad respecto de los trabajadores de estos.
  • Encuestas de organismos públicos como el INE o el BCU.

Más allá de lo formal, existen consecuencias reales —económicas, operativas y reputacionales— que pueden impactar significativamente en la actividad de una empresa.

Riesgos y sanciones por incumplimiento

Las sanciones derivadas del incumplimiento pueden ser de diversa índole:

  • Multas económicas: Algunas pueden ser especialmente gravosas. Por ejemplo, según la normativa del BCU, la omisión en la identificación de los beneficiarios finales puede implicar una multa equivalente al monto total de los dividendos distribuidos.
  • Suspensión del Certificado Único de DGI: Esta sanción puede afectar directamente la operativa diaria de la empresa, incluyendo la imposibilidad de contratar con el Estado o acceder a beneficios fiscales.
  • Prohibición de distribuir dividendos: En ciertos casos, como el incumplimiento ante el BCU o la AIN, se impide la distribución de dividendos hasta que la situación se regularice.

Por otro lado, existen obligaciones cuyo incumplimiento no tiene una sanción directa, lo que muchas veces lleva a descuidar su cumplimiento. Sin embargo, esto no significa que estén exentas de riesgos. Se trata de riesgos ocultos, que pueden tener consecuencias relevantes, como se ejemplifica a continuación:

  • Registro de los Libros de Comercio: Su omisión puede demorar el cierre de inspecciones fiscales, lo que genera revisiones adicionales y la extensión de procesos que podrían haberse resuelto con mayor agilidad. Los Libros también pueden ser requeridos como prueba en el caso de algún litigio comercial.
  • Controles de la Ley de Tercerizaciones: Este riesgo suele pasar desapercibido hasta que se presenta un reclamo laboral por parte de un trabajador de un proveedor. En ese momento, la empresa puede verse involucrada en un litigio que podría haberse reducido con controles adecuados.

Estas sanciones —tanto directas como indirectas— pueden afectar la reputación de la empresa, generar costos inesperados y comprometer su continuidad operativa. Por ello, es fundamental adoptar una visión preventiva y estratégica del cumplimiento, entendiendo que no se trata solo de evitar multas, sino de proteger el negocio en su conjunto.

Es fundamental adoptar una visión preventiva y estratégica del cumplimiento, entendiendo que no se trata solo de evitar multas, sino de proteger el negocio en su conjunto.

Recomendaciones para una gestión eficiente de cumplimiento

En la práctica, es común que las empresas posterguen el cumplimiento de estas obligaciones, considerándolas de baja prioridad frente a la operativa diaria. Sin embargo, esta actitud reactiva puede resultar costosa.

La principal recomendación es implementar un checklist de cumplimiento anual, que incluya: todas las obligaciones aplicables a la empresa, los plazos de vencimiento (anuales, mensuales o por evento), los responsables internos de cada obligación y un sistema de alertas o recordatorios para evitar omisiones.

Este checklist debe revisarse periódicamente, idealmente al inicio de cada ejercicio, y actualizarse ante cambios normativos o estructurales en la empresa.

En casos en los que ya existan omisiones, es recomendable realizar un diagnóstico de cumplimiento, identificar las obligaciones pendientes y definir un plan de acción para regularizar la situación. Este proceso puede requerir apoyo profesional, especialmente cuando se trata de obligaciones con impacto legal o fiscal.

Conclusión

El cumplimiento normativo no es una mera formalidad: es una herramienta de gestión que protege a la empresa de riesgos legales, económicos y reputacionales. En un entorno cada vez más regulado, mantenerse al día con las obligaciones vigentes es una muestra de responsabilidad empresarial y una inversión en la sostenibilidad del negocio.

La clave está en anticiparse, sistematizar y asumir el cumplimiento como parte integral de la estrategia corporativa. En definitiva, el cumplimiento no debe ser visto como una carga, sino como una inversión estratégica que fortalece la estructura y la reputación de la empresa.