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La brecha de productividad: el problema que Paraguay no discute

Entrevista de Forbes a Liz Gamarra, Socia de Deloitte Paraguay

27 Febrero de 2026, Revista Forbes Paraguay

 

Liz Gamarra, Socia de Business Process Solutions (BPS) de Deloitte, advirtió que aunque muchas empresas paraguayas muestran crecimiento en sus operaciones, no siempre logran ser más productivas. Procesos, tecnología y talento aparecen como los principales cuellos de botella.

“Cuando pensamos en crecer, solemos asumir que una empresa está aumentando su volumen de operaciones. Sin embargo, el crecimiento no siempre equivale a productividad”, explicó. 

Según la especialista, muchas compañías crecen “a lo ancho”, incorporando más personas y más esfuerzo, pero sin mejorar el desempeño por persona.

Ser productivos, dijo, significa hacer de la mejor manera, producir más con lo mismo o con menos, integrando adecuadamente tecnología, capacidades humanas y procesos eficientes.

La brecha suele aparecer en la productividad laboral y en la adopción tecnológica, donde invertir en soluciones digitales sin ajustar los procesos existentes puede “amplificar el desorden”.

 

Tecnología no es la solución si los procesos fallan

Uno de los errores más frecuentes de las organizaciones es asumir que incorporar tecnología automáticamente mejora la productividad. 

Gamarra enumera varios problemas comunes: digitalizar el desorden, mantener aprobaciones manuales innecesarias, replicar flujos pensados para papel y diseñar herramientas sin involucrar al negocio.

“La productividad mejora cuando la tecnología nace del proceso, no al revés. La secuencia correcta es: entender, simplificar, estandarizar, automatizar, medir”, indica.

 

Los cuellos de botella

Según explicó Gamarra, si bien los tres factores interactúan entre sí, no tienen el mismo peso en los resultados. 

Los procesos mal diseñados son los que generan el mayor cuello de botella, ya que afectan directamente la calidad, elevan los costos y saturan a los equipos de trabajo. 

A esto se suma que una tecnología mal implementada no resuelve los problemas existentes, sino que los amplifica, mientras que la falta de capacidades en el talento humano se vuelve especialmente crítica en los procesos de transformación, adopción tecnológica y escalamiento.

En relación con el uso de herramientas digitales, señaló que, en la mayoría de los casos, el problema no está en la tecnología en sí, sino en su incorporación dentro de procesos inadecuados y en su utilización sin la capacitación necesaria.

 

Nuevas habilidades más allá de la eficiencia

Cerrar la brecha de productividad requiere talento con capacidad de análisis y toma de decisiones basada en datos, adaptabilidad y mentalidad de mejora continua. 

“Son altamente valoradas las habilidades digitales avanzadas, orientadas a integrar tecnología al trabajo diario, con gestión de procesos end-to-end. No olvidemos las habilidades blandas esenciales, como la comunicación efectiva, autogestión y trabajo estructurado”, expresó.

Gamarra distinguió entre eficiencia administrativa y productividad real, mencionando que la eficiencia administrativa reduce tareas manuales y ordena procesos, pero el output no cambia. 

Por otro lado, en cuanto a la productividad real, más output con igual o menos recursos, menos errores y menor costo unitario; ciclo completo más corto con mayor capacidad de escalar.

Finalmente, la especialista propuso tres prioridades para que el crecimiento no se convierta en un freno, primero rediseñar procesos antes de crecer, desarrollar capacidades antes de contratar más personal y por último, alinear tecnología con la forma en que realmente se quiere operar.

“Desde Deloitte acompañamos a las empresas con metodologías probadas para rediseñar procesos, fortalecer capacidades y alinear tecnología al modelo operativo, reduciendo la brecha entre crecimiento y productividad”, concluyó Gamarra.