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La verdadera brecha es cultural

A continuación les compartimos una nota publicada por la revista Mercado. Dentro del especial Innovación, se encuentra esta nota exclusiva realizada por Andrés Sarcuno, Socio Líder de Estrategia e Innovación de Deloitte Cono Sur.

"Argentina tiene una cultura innovadora muy fuerte, respaldada por uno de los historiales más destacados de generación de unicornios y empresas tecnológicas de América Latina. Esa capacidad de emprender, adaptarse y crear valor en contextos complejos representa una ventaja competitiva importante", destaca Andrés Sarcuno, socio líder de Estrategia e Innovación para Cono Sur.

En este sentido, para Andrés Sarcuno el desafío es trasladar el ADN innovador argentino al conjunto del tejido empresarial y convertir la innovación en una capacidad sistemática de crecimiento y transformación.

"Al observar el mercado, encontramos organizaciones con una mentalidad 'builder', orientadas a crear, experimentar e iterar constantemente, y otras más apoyadas en procesos y formas de trabajo históricamente arraigadas. La irrupción de la inteligencia artificial generativa amplifica esta diferencia, hoy es mucho más sencillo convertir una idea en un prototipo o una prueba de concepto. Por eso no veo una brecha relevante respecto de otros países de la región en términos de talento o creatividad. La verdadera brecha es cultural. Las organizaciones con una cultura de experimentación están capturando rápidamente el potencial de la IA, mientras que otras todavía enfrentan dificultades para convertir ideas en iniciativas de negocio concretas", evalúa Andrés Sarcuno, socio líder de Estrategia e Innovación de Deloitte Cono Sur.

  • Todavía existe confusión entre digitalización e innovación, o ya no tanto?
  • Durante muchos años existió cierta confusión entre digitalización e innovación. Hoy la discusión evolucionó, pero apareció una nueva: considerar equivalentes la automatización, la inteligencia artificial y la innovación. Son conceptos relacionados, aunque muy distintos. Muchas organizaciones están utilizando IA para automatizar procesos y mejorar la productividad, lo cual es valioso. Pero el verdadero diferencial está en utilizar estas tecnologías para transformar productos, servicios y modelos de negocio. La eficiencia genera ahorros; la innovación genera crecimiento.

    La IA generativa redujo drásticamente las barreras para experimentar. Hoy una idea puede validarse en horas o días, cuando antes requería meses y grandes inversiones. El desafío ya no es decidir qué herramientas adoptar, sino desarrollar las capacidades necesarias para aprovecharlas y transformar el negocio a partir de ella.

La IA generativa redujo drásticamente las barreras para experimentar. Hoy una idea puede validarse en horas o días, cuando antes requería meses y grandes inversiones.

Gestionar la experimentación
  • ¿Cuáles son los principales limitantes para el proceso innovador? ¿Son más externos o internos?
  • No tengo una medición objetiva, pero en mi experiencia los principales obstáculos suelen ser internos. La innovación es, ante todo, un fenómeno cultural. No alcanza con declarar que una organización es innovadora; es necesario crear mecanismos que incentiven la experimentación y permitan aprender de los errores sin penalizar a quienes asumen riesgos razonables. Muchas compañías afirman que quieren innovar, pero al mismo tiempo esperan que cada iniciativa tenga éxito. Ese enfoque es incompatible con un proceso de innovación genuino. Las organizaciones más avanzadas entienden que no todas las iniciativas generarán los resultados esperados. El objetivo no es acertar siempre, sino aprender rápidamente y al menor costo posible para identificar qué oportunidades realmente generan valor
  • ¿Cómo influye la mentalidad del CEO en la cultura innovadora de una organización?
  • Como en todo proceso de transformación, la construcción de una cultura de innovación requiere del liderazgo visible y sostenido del CEO. La innovación no surge espontáneamente; se desarrolla a partir de las prioridades, decisiones y comportamientos que la dirección impulsa cada día. Las iniciativas de cambio tienen muchas más probabilidades de éxito cuando son lideradas desde la cima de la organización. La IA está modificando profundamente el proceso de innovación. Hoy cualquier empleado puede desarrollar un prototipo, validar una idea u obtener evidencia en muy poco tiempo y con costos significativamente menores. En este contexto, el rol del CEO se vuelve aún más importante para establecer prioridades, promover un uso responsable de estas capacidades y generar un entorno donde la experimentación pueda ocurrir. El principal desafío para los CEO ya no es decidir si innovar o no, sino comprender la magnitud del cambio en curso y desarrollar las capacidades necesarias para aprovecharlo. El mayor valor de este momento no está solo en mejorar la eficiencia, sino en su potencial para transformar el negocio, crear nuevas fuentes de ingresos y construir ventajas competitivas diferenciales. Andrés Sarcuno. Una idea puede validarse en horas o días.