En 2026, las organizaciones se enfrentan a un cambio de ritmo sin precedentes: ya no se trata de equilibrar fuerzas contrapuestas, sino de decidir en un punto de inflexión. La inteligencia artificial, la volatilidad económica, las tensiones geopolíticas y una fuerza laboral en rápida evolución están convergiendo al mismo tiempo, y la indecisión hoy supone el riesgo de perder oportunidades con consecuencias duraderas para las organizaciones, sus colaboradores y la sociedad.
En nuestra encuesta global, siete de cada diez líderes empresariales afirman que su principal estrategia competitiva para los próximos tres años es ser rápidos y ágiles, capaces de adaptarse y capitalizar las necesidades cambiantes del negocio, los clientes y el mercado. La clásica curva en S del crecimiento se está comprimiendo: la IA y la transformación de la fuerza laboral aceleran el ascenso y adelantan la meseta, presionando a las organizaciones a saltar a la siguiente curva más rápidamente para seguir siendo competitivas.
Históricamente, las organizaciones daban ese salto añadiendo nueva tecnología. Hoy esa estrategia ya no alcanza. La ventaja competitiva se basa menos en la diferenciación tecnológica y más en el cultivo de la ventaja humana: la tecnología es replicable; las personas no lo son. Son los seres humanos quienes crean diferenciación a través de la adaptabilidad, la creatividad y el juicio en medio de la incertidumbre.
De hecho, las organizaciones con un enfoque centrado en la tecnología son 1,6 veces más propensas a NO obtener un rendimiento de las inversiones en IA que supere las expectativas, en comparación con las que adoptan un enfoque centrado en el ser humano.
En un contexto donde la confianza en las instituciones se erosiona y la tecnología acelera el cambio, las decisiones de los líderes y de las juntas directivas repercuten mucho más allá de las paredes de la organización. Cada decisión sobre IA, datos, cultura, funciones o talento influye en la sostenibilidad humana: la salud y el bienestar de las personas, la salud del mercado laboral, la verdad y la confianza, y la salud económica general.
Las organizaciones que prosperarán serán aquellas que traten la discontinuidad como un impulso, actuando rápidamente para rediseñar el trabajo, las funciones y el valor. Desarrollar la ventaja humana es ahora tan importante como gestionar la propia tecnología.
Lideres empresariales encuestados
Paises distintos encuestados
Trabajadores, gerentes y ejecutivos encuestados