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La nueva arquitectura tributaria: ¿puede la invariabilidad ayudar a generar empleo?

Diario Financiero

En la siguiente columna, Joseph Courand y Hugo Hurtado, Socios de Tax & Legal en Deloitte, analizan el impacto que puede tener la invariabilidad tributaria en el crecimiento y la creación de empleo.

En decisiones de inversión, la incertidumbre pesa más que la carga tributaria. La economía conductual ha mostrado que los agentes no evalúan riesgos de manera neutral: la aversión a la pérdida (loss aversion) hace que los escenarios de deterioro -como cambios tributarios futuros- tengan un impacto desproporcionado en la decisión de invertir.

Ese sesgo tiene consecuencias concretas: proyectos que son rentables en el papel no se ejecutan porque la incertidumbre sobre las reglas futuras distorsiona el proceso de decisión. En ese contexto, la invariabilidad tributaria cumple un rol claro, pues aunque no elimina el riesgo, lo acota desde el punto de vista regulatorio. Al reducir dicha incertidumbre, mejora la calidad de las decisiones y desbloquea inversión de largo plazo.

Y ahí aparece el efecto más tangible, y que opera sobre el empleo. Antes de lograr retornos financieros, se generan puestos de trabajo en construcción, operación, servicios asociados y múltiples efectos indirectos. La estabilidad en las reglas del juego no solo influye en el crecimiento futuro, sino que tiene un efecto casi inmediato en el empleo.

La secuencia económica muchas veces se pierde en el debate.

Este punto también es relevante desde la perspectiva fiscal. La discusión no debiera centrarse únicamente en eventuales ingresos fiscales que podrían no capturarse en escenarios futuros, sino en el contrafactual más importante: proyectos que no se realizan no generan empleo, actividad ni recaudación. Por el contrario, cuando la inversión ocurre, primero se crean empleos y, con el tiempo, utilidades que amplían la base tributaria.

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