Ir al contenido principal

Directorios e IA: un desafío urgente de abordar

Pulso La Tercera

En la siguiente columna, Gonzalo Larraguibel, Socio de Monitor Deloitte, analiza los elementos claves para que la alta dirección pueda hacer frente a la irrupción de la Inteligencia Artificial y los efectos que tiene en las organizaciones.

La pregunta dejó de ser si usar IA sino quién aplica juicio y consciencia en decisiones críticas cuando la máquina multiplica las opciones.

Ese es el desafío del directorio y la alta dirección. La IA generativa amplifica la capacidad de producir ideas, diagnósticos y escenarios. La IA agéntica agrega una capa disruptiva: sistemas que planifican, se coordinan y actúan. Pero estas capacidades se deben complementar con el juicio y consciencia humana: comprender el contexto, ponderar consecuencias, distinguir entre lo posible y lo debido, decidir bajo incertidumbre o incorporar una brújula moral, entre otros. Para eso es necesario entender a la IA y su impacto.

Directores y ejecutivos se deben movilizar para cerrar esta brecha en cuatro frentes. Primero, alfabetizarse en IA con visión estratégica. No se trata de convertir a los directores en programadores, sino comprender fundamentos, límites y riesgos de la IA para hacer mejores preguntas y gestionar sesgos. Segundo, definir su gobernanza: qué usos son aceptables, quién responde por las decisiones asistidas por IA, qué controles rigen a agentes digitales y cuáles materias se reservan al juicio y consciencia humana. Tercero, formar talento y cultura. La organización tradicional necesita transformarse, con dominios adaptables e independientes interconectados entre sí y con líderes capaces de interpretar, contrastar, deliberar y aprender continuamente. La ventaja no estará en quien tenga más modelos, sino en quien combine datos con experiencia, razón con propósito y velocidad con prudencia. Cuarto, vincular la IA a la creación de valor real. Cada iniciativa debe responder a prioridades estratégicas, métricas de impacto y una ruta de escalamiento; no a la moda ni al miedo a quedarse atrás”.

Revisa la columna completa aquí