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La gestión del talento en época post-crisis

Por Walter Martínez

wmartinez@deloitte.com

 

En los últimos meses hemos escuchado que Estados Unidos y varios países de América Latina están ya en un proceso de franca, aunque lenta, recuperación de la crisis financiera que nos golpeó a todos desde el 2008. Aun existe gran incertidumbre sobre cuáles serán los efectos y por cuánto tiempo sentiremos los mismos. Hay quienes esperan un efecto V, otros un efecto U y los menos optimistas hablan de un efecto L. Lo cierto es que ésta no es la primera crisis que le toca vivir a la humanidad y seguramente tampoco será la última; pero como toda etapa difícil en la vida, ésta durará tanto como todos nos propongamos y trabajemos para salir de ella.


Como lo he comentado en artículos anteriores, en estas épocas lo más importante en una empresa es establecer cómo cuidar su activo más valioso, su CAPITAL HUMANO. Las empresas que enfrentaron la crisis de la mano de su mejor talento, han tenido menos impacto en la medida que la creatividad, energía y decisión de su gente se enfocaron en aprovechar las oportunidades que toda crisis presenta y en encontrar la ruta del éxito.


Ante la necesidad de recortar costos y ser cautos, muchas empresas tomaron la primera decisión que viene a la mente cuando se está en esta situación, despedir personal. Lamentablemente, al implementar esta decisión muchas de ellas perdieron talento valioso, y no evaluaron otras opciones como por ejemplo qué oportunidades se estaban abriendo o qué opciones tenían a partir de la estructura y talento humano del cual se disponía en la empresa. Por supuesto que mucho de este talento valioso fue atraído y contratado por la competencia, incluso algunos de ellos se han vuelto nuevos empresarios y competidores en el mercado.

En esta etapa existen nuevas prioridades en los procesos y actividades de la gestión de los recursos humanos en las que se debe poner especial atención, principalmente en todo lo relacionado con la eficacia del trabajo y el desarrollo de capacidades y competencias del talento que la empresa decidió retener.


La flexibilidad es una condición necesaria para adaptarse a los cambios y la flexibilidad organizativa implica flexibilidad en las personas. Es importante, además, alentar y estimular las actividades emprendedoras en la organización, conocer cuáles son las capacidades distintivas de la empresa, innovar para aprovechar nuevas oportunidades y sostener actividades básicas para mantener productivo el negocio (training, bases de datos para futuros candidatos, etc.).