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Desafíos del aprendizaje en las organizaciones actuales


Un estudio realizado en Chile el año 2011 acerca del significado que se le otorga al trabajo arrojó, que si bien en primer lugar la significación es más bien funcional (para ganar dinero), las respuestas que siguen indican que algo más del 80% de las personas encuestadas señala que el trabajo “es para aprender y saber más” y “para ser reconocido por el buen desempeño”.

Una lectura rápida que puede hacerse de estos datos, es algo que resulta tan simple, pero a veces no tan evidente, como es la complementariedad necesaria que las personas esperan en retribución por el trabajo realizado. La fuerza laboral actual no sólo exige que las empresas se mantengan competitivas a nivel de remuneraciones (en todas sus manifestaciones), sino también en todas las posibilidades y herramientas de desarrollo que les permitan potenciar su desempeño y ser reconocidos por ello.

Entonces la pregunta que surge es ¿cuál sería la mejor manera de desarrollar a las personas teniendo el máximo impacto en el crecimiento y el desarrollo individual, por un lado, y los mejores resultados para la organización por el otro?

Es aquí dónde aparece la complejidad de la era actual, que si bien ya no es sorpresa para nadie, nos impone el desafío de saber resolverla en cada uno de “nuestros mundos”. El complejo entorno de las organizaciones se replica al interior de éstas y vemos cómo se requiere un enfoque diferente respecto del desarrollo de las personas de manera que sean capaces de aprender y  desaprender rápidamente para adaptarse a un contexto que cambia continuamente.

Construir sobre las fortalezas de las personas
La complejidad del mundo actual requiere dar forma a nuevas competencias y las empresas debieran apoyar a los individuos para que las desarrollen. Un enfoque que ha ido ganando fuerza con el tiempo, basado en la Psicología Positiva, señala que la gente necesita llevar su fortaleza al nivel más alto posible y, en áreas o disciplinas en las que la persona no es tan buena como debería, hay que mejorarla hasta un nivel aceptable, a diferencia del marco de competencias tradicionales, donde una persona tenía que ser buena en todo para poder triunfar.

El rol  de la empresa es guiar a las personas en su aprendizaje en las diversas etapas de su carrera, de modo que puedan capitalizar su desarrollo. El aprendizaje puede darse a nivel cognitivo (proceso de adquirir conocimiento), experiencial (acumulación de conocimiento y habilidades mediante una participación proactiva e intensa en diversas situaciones) y emocional (capacidad de gestionar las emociones propias, de otros y las de un grupo).

Consideraciones prácticas
Tradicionalmente la capacitación ha representado para las distintas unidades en las organizaciones, uno de los medios más utilizados para asegurar la formación permanente de sus recursos humanos respecto a las funciones que deben desempeñar en el puesto de trabajo que ocupan. Sin embargo es importante tener en consideración algunos aspectos básicos que resguarden la efectividad de las actividades:

• Considerar las prioridades de la organización y si la actividad de aprendizaje se enmarca dentro de ella.
• Definir claramente los objetivos que deben ser alcanzados con el programa de capacitación, diferenciando entre los objetivos de aprendizaje (medidos durante el taller) y los objetivos de desempeño (nivel de transferencia al puesto de trabajo)
• El rol del instructor debe ser de facilitador el aprendizaje, promoviendo que los participantes sean los protagonistas de su aprendizaje y puedan aplicar los conocimientos en sus lugares de trabajo.

En síntesis, uno de los procesos clave en el desarrollo de las personas tiene que ver con gestionar desde las fortalezas, con planes integrales ajustados a las necesidades de la empresa y con énfasis en la adquisición de experiencia que pueda ponerse rápidamente en práctica.

Finalmente, y a modo de reflexión, es importante considerar que el desarrollo de ambientes de trabajo colaborativos en los cuales las personas puedan desarrollar su talento requiere  de quienes dirigen las organizaciones, la convicción de que es posible desarrollar negocios atractivos con responsabilidad y con la certeza de que la creatividad e inteligencia de las personas puede ser un elemento esencial para la sustentabilidad e innovación de las organizaciones.

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