Finanzas, Fiscalidad y Nóminas están estrechamente relacionadas, pero no siempre funcionan de manera coordinada. Muchos de los procesos que influyen en el rendimiento de una organización — desde el cumplimiento fiscal y la elaboración de informes regulatorios hasta la gestión de nóminas, los datos de la plantilla y las operaciones financieras— se reparten entre distintas áreas, sistemas y responsables. Cuando estas funciones no están alineadas, las organizaciones pueden enfrentarse a riesgos de incumplimiento normativo, interrupciones que afectan a los empleados, costes ocultos y oportunidades perdidas para tomar mejores decisiones.
Este informe analiza cómo Finanzas, Fiscalidad y Nóminas pueden colaborar de forma más eficaz a medida que las organizaciones afrontan cambios regulatorios, crecientes exigencias en materia de datos, inversiones tecnológicas y una presión cada vez mayor para mejorar la eficiencia operativa. A partir de una encuesta realizada a 1.300 responsables de Finanzas y Fiscalidad, los resultados destacan cómo la falta de alineación entre funciones puede generar riesgos y complejidad, y por qué aspectos como una definición más clara de responsabilidades, el uso de datos compartidos, una gobernanza más sólida y modelos de externalización adaptados a las necesidades del negocio están cobrando cada vez más importancia.
Para los CFO, esto supone una oportunidad para ir más allá de la externalización entendida como una palanca de reducción de costes y plantearse cómo Finanzas, Fiscalidad y Nóminas pueden trabajar de manera conjunta para reforzar el control, aumentar la resiliencia y generar un valor tangible.
Los datos apuntan a una falta de alineación, más que a una falta de capacidades, entre Finanzas, Fiscalidad y Nóminas/Recursos Humanos, pero cerrar esa brecha requiere algo más que mejorar la comunicación. Los CFO deben replantearse cómo trabajan conjuntamente Finanzas, Fiscalidad y Nóminas/Recursos Humanos, desde el uso compartido de datos y las decisiones tecnológicas hasta una definición más clara de las responsabilidades y una rendición de cuentas conjunta sobre los resultados.
Para los CFO, esto supone una oportunidad para mejorar el control, reducir los costes ocultos y favorecer una mejor toma de decisiones. Para los responsables de Nóminas y Recursos Humanos, representa una oportunidad para reforzar la confianza de los empleados, el cumplimiento normativo y la continuidad del servicio. Y, para el conjunto de la organización, supone la posibilidad de ir más allá de la externalización como una simple palanca de reducción de costes y avanzar hacia modelos operativos capaces de generar un valor medible y sostenible.