Nuestra Scale-Ups Confidence Survey 2026 revela que, a pesar de los obstáculos geopolíticos y las presiones macroeconómicas, una gran mayoría de estas empresas mantiene la confianza en su capacidad para sostener o acelerar el crecimiento.
¿El cambio más significativo? Un cambio decisivo hacia una expansión disciplinada y sostenible. La tecnología, en particular la inteligencia artificial, continúa impulsando la innovación y transformando los modelos de negocio, mientras que las empresas en expansión se centran cada vez más en la excelencia operativa y la ejecución consistente, en lugar de un crecimiento a cualquier precio.
Sin embargo, persisten los desafíos: las limitadas ambiciones de salida a bolsa, el acceso al capital y la ejecución comercial siguen siendo obstáculos críticos.
El veredicto es claro: las empresas en expansión de EMEA no se están retirando; están reforzando su enfoque, fortaleciendo sus bases y posicionándose para la próxima ola de crecimiento.
Las scale-ups españolas están viviendo un cambio de mentalidad. Si hace unos años el foco estaba principalmente en consolidar su posición en el mercado nacional antes de plantearse la expansión internacional, hoy cada vez más compañías nacen con una ambición global. Este giro responde tanto a la necesidad de acceder a mercados más amplios como al deseo de convertirse en líderes de su categoría.
España ofrece un entorno favorable para dar los primeros pasos, pero alcanzar un crecimiento sostenido exige ir más allá de las fronteras nacionales. Europa, Estados Unidos y Latinoamérica se han convertido en los principales destinos para aquellas empresas que buscan aumentar su escala y competir a nivel internacional.
Esta nueva forma de entender el crecimiento implica diseñar el negocio con una perspectiva global desde el inicio. Los productos, la estrategia de precios, la estructura de los equipos e incluso las rondas de financiación se plantean pensando en mercados internacionales, en lugar de esperar a consolidarse en España para iniciar la expansión.
Sin embargo, internacionalizar una scale-up no está exento de desafíos. Crecer en varios países supone afrontar retos relacionados con las ventas, la contratación de talento, la fiscalidad, la estructura legal, la normativa sobre protección de datos, la localización de productos y servicios, la atención al cliente o la infraestructura tecnológica. En el caso de Europa, además, la diversidad regulatoria, la fragmentación de los mercados de capitales y las diferencias entre países añaden una complejidad adicional al proceso de escalado.