El deporte femenino está emergiendo como un nuevo motor dentro de la industria deportiva: genera ingresos crecientes, se consolida como una clase de activo diferenciada y está transformando la forma en la que organizaciones deportivas, marcas e inversores se relacionan con sus audiencias.
Este crecimiento está elevando las expectativas de todos los actores del ecosistema (aficionados, atletas, patrocinadores y broadcasters) y obligará a adoptar nuevos modelos, enfoques y formas de entender el negocio para sostener su desarrollo en el tiempo.
El incremento de la inversión en el ecosistema global del deporte femenino se refleja en un fuerte crecimiento de ingresos. Deloitte estima que el mercado global del deporte femenino de élite alcanzará al menos los 3.000 millones de dólares en 2026, un 340% más que en 2022.
A nivel global, este crecimiento se está apoyando en tres grandes motores:
En España, el desarrollo del deporte femenino parte de una base amplia. Actualmente, casi 6 de cada 10 mujeres practican deporte (59,5% en 2024/25), lo que refleja una normalización creciente y una demanda consolidada.
Sin embargo, esta base aún no se traduce plenamente en ingresos estructurados. La "formalización" sigue siendo limitada: en 2024, las licencias femeninas representaron aproximadamente el 25% del total (1.073.620 sobre 4.315.809), lo que evidencia el recorrido existente para capturar valor a través de clubes, competiciones y servicios asociados.
El ecosistema en España muestra una clara concentración en dos grandes “anchors”: el baloncesto y el fútbol. El baloncesto lidera con 163.770 licencias femeninas (2025), seguido del fútbol con 109.874 (2024), ambos con capacidad para escalar derechos, patrocinios y base de fans.
En paralelo, destacan deportes con alta participación femenina como el voleibol (85.657 licencias) o los deportes de montaña y escalada (83.882), que presentan oportunidades claras para marcas vinculadas al ámbito lifestyle y outdoor, así como para estrategias de activación de comunidad.
La monetización del deporte femenino en España muestra señales positivas, especialmente en los ámbitos de media y matchday, aunque todavía en una fase temprana.
La Liga F es un ejemplo relevante: en la temporada 2023/24 registró una audiencia acumulada de 3,5 millones y cerca de 370.000 asistentes, con un crecimiento del 13% en asistencia. Estos indicadores apuntan a un modelo aún en fase inicial, pero con señales claras de tracción y escalabilidad en ingresos por patrocinio, ticketing y contenidos.
El creciente interés de los mercados de capital está impulsando una nueva fase de desarrollo del deporte femenino en España. La entrada de inversores en clubes de Liga F, como la adquisición de una participación mayoritaria en el FC Badalona Women por parte de Mercury13, actúa como indicador de un cambio estructural en el sector.
Más allá de operaciones puntuales, este movimiento refleja el paso hacia un modelo más institucionalizado, con mayor profesionalización, mejores estructuras de gobernanza y mayor acceso a capital. En este contexto, Liga F se consolida como un caso de referencia en España y como un termómetro del grado de madurez del ecosistema.
Este proceso se produce a la vez que la evolución económica tangible de la competición. En la temporada 2024/25, los ingresos de Liga F se situaron cerca de los 16 millones de euros, con un beneficio de 156.782 euros y un reparto de 17 millones entre clubes (más de 1 millón de euros por club de media).
De cara a los próximos años, las principales palancas de crecimiento estarán ligadas al fortalecimiento del área comercial y al incremento del valor de los derechos audiovisuales (con el actual contrato en vigor hasta 2027), consolidando así el potencial de generación de ingresos a medio plazo.
El desarrollo sostenible del deporte femenino dependerá de la capacidad del sector para consolidar sus fundamentos. Construir organizaciones sólidas, desarrollar modelos comerciales consistentes y entender en profundidad a la base de fans requerirá tiempo, inversión en datos y una ejecución estratégica sostenida. El crecimiento será progresivo, apoyado en una audiencia cada vez más joven, diversa y orientada a nuevas experiencias.
En paralelo, se abren oportunidades relevantes en áreas aún infraexplotadas, como el merchandising o el desarrollo de propuestas de valor más adaptadas al público femenino, reforzando el potencial de monetización más allá de las fuentes tradicionales.
En este contexto, el deporte femenino se posiciona como una oportunidad estratégica para inversores y organizaciones. Es una industria en crecimiento, con capacidad de revalorización y acceso a una base de consumidores altamente comprometida. A medida que el mercado madure, será clave adoptar una visión a largo plazo que permita consolidar su desarrollo económico y social.