Las diferentes áreas dentro de una organización tienen particularidades que se ven reflejadas en sus procesos, controles, indicadores y estilos de gestión. La problemática dentro de un Área de Tecnología de Información (TI) no es la excepción, sin embargo, en la mayoría de empresas no existen definiciones y reglas claras respecto a los procesos, controles e indicadores de gestión a tener en consideración para medir el desempeño de éste tipo de áreas.
Usualmente, las empresas realizan esfuerzo en la optimización de sus procesos de negocios tanto del core-business como de los procesos de soporte administrativo, asimismo, se definen indicadores para medir el desempeño de cada una de éstos procesos. En contraparte, la mayoría de las Áreas de TI y sus procesos no están completamente estructurados y definidos, presentando un contraste interesante con los resultados que siempre se exigen a las Gerencia de TI y que eventualmente no se logran concretar.
Para cumplir con los resultados exigidos a la Gerencia de TI, el área de TI debe estar optimizada. La optimización de un Área de TI trae como consecuencia, una mejora en los resultados de gestión respecto a los servicios brindados a todas las partes del negocio interesadas, tales como: alta dirección, gerencias del negocio, clientes internos y externos. Asimismo, la optimización debe habilitar un aporte significativo por parte de las tecnologías de información en el desempeño total de la organización.
La práctica mundial de Deloitte en TI a base de la experiencia recogida en organizaciones de diferentes industrias, tamaños y localidades, ha diseñado el CIO Management Framework, una metodología que recopila las mejores prácticas para la Gestión de Tecnologías de Información y define un marco de trabajo adaptable y personalizable a su organización. Esta metodología considera disciplinas, las cuales son clasificadas de acuerdo a su aplicación en:
Orientación a la Creación de Valor
Orientadas a la Entrega de Valor
Orientadas a la Administración de TI