
Uno de los aspectos más importantes del sistema integral de ética es contar con un código de ética, ya que este documento demuestra el compromiso por cuidar y mantener comportamientos profesionales, saludables y humanos; promueve un lugar adecuado para trabajar y una contribución a la comunidad; y establece la conducta que se espera de dueños, consejeros, directivos o empleados en general.
Para diseñarlo es preciso seguir estos pastos:
- Se designa un comité de ética, con no más de siete personas y no menos de tres.
Los integrantes deben ser de primer nivel y saber consensuar.
- Este equipo debe redactar el contenido del código para comunicarlo a la alta dirección.
- Se define qué hacer en casos que propicien conflictos de interés, cumplimiento
de las leyes locales; así como establecer criterios de privacidad, confidencialidad, comunicación interna, ceses laborales y llamados de atención.
- El comité presenta el borrador preliminar para que la alta dirección lo revise y apruebe para su promulgación final. Esto simboliza una declaración pública acerca de aquello
en lo que se está comprometiendo.
- Se define la vía para comunicar el conjunto de normativas del código.
No hacerlo equivaldría en convertirlo en letra muerta.
- Se otorga credibilidad al código al estar vinculado a estímulos y sanciones que deberán cumplirse para que no pierda impacto y credibilidad.
- Se designa una comisión de honor, compuesta por empleados de reconocida trayectoria en la organización.
- Se capacita al talento y personal de la organización para que entiendan la importancia de asumir un código de ética, así como disponer de un comité de ética y considerar ampliamente al comité de honor.
- El Comité establece comunicación con todas las áreas de la organización.
La realización de seminarios podría ayudar a permear en todos los niveles, al igual que los comunicados y boletines.
- Se implementan mecanismos de denuncia y certificaciones internas.
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