El rol de las instituciones financieras dentro del ecosistema de la banca móvil en el país aún es indefinido |
México, D.F.; 12 de septiembre, 2012.- La tecnología móvil ofrece una oportunidad de crecimiento sin precedentes para los bancos en México y América Latina. En la medida en que las economías de estas naciones continúan progresando, los usuarios generan demanda de servicios específicos, lo que se traduce en la oportunidad de desarrollar ofertas para atraerlos al uso de herramientas que la banca provee.
Sin embargo, de acuerdo con el estudio "El futuro de la banca móvil en América Latina. Perspectivas desde Argentina, Brasil y México", elaborado por el Centro de Servicios Financieros de Deloitte, en México existe fragmentación en las estrategias para el uso de la banca móvil, y el papel específico de las instituciones financieras dentro del ecosistema de este sector permanece indefinido, por lo que es fundamental acrecentar el diálogo entre los bancos, las instituciones de pago, los comerciantes y las compañías de telefonía móvil para diseñar una oferta viable de banca móvil en el país.
"Mediante la banca móvil, los líderes innovadores en este espacio pueden capitalizar el ingreso creciente y la tendencia móvil generalizada para promover nuevas oportunidades de negocio, impulsar la eficiencia operacional y mejorar y agilizar la experiencia del cliente. En este sentido, los consumidores y las empresas tienen todavía la oportunidad de comprender la eficiencia, la confiabilidad y la practicidad de utilizar banca móvil en comparación con otros mecanismos de pago", indicó Daniel Laniado, Socio de Estrategia y Operaciones de Deloitte México.
Actualmente, los bancos mexicanos se centran en la banca móvil de primera generación (administración de información de la cuenta y servicios mediante SMS), sin embargo, la existencia de sistemas de pagos móviles o tecnologías avanzadas es aún incipiente. En adición, se percibe que los líderes en la banca y otras industrias desean avanzar con este tipo de procesos, pero están a la espera de un mayor desarrollo de los sistemas de pago e infraestructura tecnológica antes de sumar esfuerzos para implementar una banca móvil informativa y transaccional.
Finalmente, y no por ello menos importante, los reguladores juegan un papel trascendental en este proceso a través de la promoción de normas comunes y reducción de obstáculos regulatorios sin disminuir el enfoque en la seguridad de las transacciones.
"Al igual que en otros países de América Latina, el principal desafío será ganarse la confianza del cliente. Habrá que comenzar por cambiar las percepciones que se tienen sobre la seguridad y la conveniencia de los pagos electrónicos y la banca móvil, que será un área de esfuerzos coordinados para guiar a las bancas móviles durante los próximos años", concluyó Daniel Laniado.
En perspectiva, se espera que el uso de la banca móvil en América Latina tenga un crecimiento anual del 65 % hasta 2015, y se calcula que en la región se encuentran alrededor de 18 millones de usuarios de banca móvil; se prevé que esta cifra pueda crecer a más de 140 millones para el año 2015, agrega el análisis.
Un enfoque en la banca móvil de primera generación ofrecerá de todas formas una gran oportunidad de crecimiento, lo cual permitirá a los bancos llegar a hogares no bancarizados y al considerablemente nuevo segmento de usuarios de dispositivos 3/4G. El trabajo en conjunto de los desarrolladores de aplicaciones y las compañías de telefonía móvil para reducir el costo de los teléfonos inteligentes, aceleraría esta tendencia.
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