La impresión en 3D está aquí, pero aún no disponible en los hogaresTomado del estudio “TMT Predictions” |

Deloitte prevé que, en 2012, las impresoras en 3D probablemente se convertirán en un segmento viable para varios mercados, incluido el mercado global de herramientas eléctricas, con un valor de USD$ 22.000 millones y el mercado de fabricación industrial, cuya tasa de crecimiento supera el 100% en comparación con 2011.
No obstante, las ventas totales combinadas de impresoras se mantendrán por debajo del listón de USD$ 200 millones, y quienes esperen una versión para uso doméstico se verán defraudados. Aunque las impresoras en 3D tienen un futuro prometedor, hay que ser cautos con el excesivo optimismo que rodea a esta tecnología. Algunos han proclamado que las impresoras en 3D constituyen el primer paso hacia la “democratización” de la producción, y las han denominado “fábricas de escritorio”; otros especulan con la idea de que los consumidores pronto serán capaces de descargar diseños en código abierto para cualquier fin que se pueda imaginar y aprovechar las impresoras para cubrir instantáneamente sus necesidades y deseos.
Sin embargo, la tecnología actual está sujeta a varias limitaciones importantes. Aunque algunas de ellas se superarán a medio plazo, otras son el resultado de restricciones fundamentales que no es probable que puedan resolverse. Por ejemplo, una llave inglesa impresa en 3D, aunque funcione, no puede bajo ningún concepto durar tanto como una fabricada con materiales forjados, que en teoría puede durar varias generaciones con una tasa elevada de utilización.
Los objetos fabricados masivamente siguen siendo notablemente más baratos que sus versiones impresas en 3D debido al costo del material básico. Por lo tanto, aunque el consumidor pudiera imprimir platos en su casa, su costo sería 30 veces superior que si fuera a comprarlos a una tienda.
Las impresoras en 3D son extremadamente útiles para crear prototipos, objetos muy personalizados o series de producción pequeñas, pero no resulta rentable cuando se superan los diez artículos. A pesar de estas limitaciones, existen mercados destacados en los que la impresión en 3D podría lograr éxito en 2012. Se prevé que a lo largo del año los precios de los modelos de impresoras más básicas se situarán por debajo de USD$1.000, al alcance de aficionados a las manualidades y a usuarios interesados en esta tecnología.
A lo largo de 2012, los destinatarios de este modelo serán mayoritariamente artistas, artesanos, aficionados a las manualidades y miembros de la creciente comunidad de “creadores”. Una comparación equivalente en el mercado doméstico sería la sierra de banco respecto del horno-grill: la primera está circunscrita a un número elevado de aficionados, pero el segundo está presente en casi todos los hogares.
Aunque es posible que el mercado de usuarios finales crezca en 2012, la mayor parte de los ingresos podría provenir de usuarios comerciales. Cabe esperar una presión continua sobre los precios de las impresoras en 3D comerciales, que se aproximarán al nivel de USD$ 1.000. La diversidad de procesos utilizados en las impresoras comerciales en 3D dará pie a una amplia gama de niveles de precios en tecnologías como la extrusión termoplástica multicolor (similar al proceso descrito más arriba), fotocatálisis de resinas (utiliza la luz para endurecer plásticos líquidos), solución de binder (aplica una solución de binder de resina sobre el polvo) y sinterización por láser (utiliza láser para amalgamar el polvo mediante fusión).
Se espera que siga aumentando la gama de materiales susceptible de utilizarse para impresión en 3D; algunos procesos avanzados permiten la impresión de objetos a dimensiones extremadamente precisas, incluso con piezas móviles.
Las empresas que requieran una rápida elaboración de prototipos y remesas de producción muy específicas o de escaso volumen seguirían siendo los principales destinatarios de las impresoras comerciales en 3D a corto plazo, pero podrían empezar a abrirse nuevos huecos en el mercado a medida que se reduzcan los precios y los tamaños de las máquinas. Un área que podría ser pionera en su adopción en 2012 es la de servicio posventa, al necesitar gestionar un elevado volumen de existencias con escasa demanda individual, como los pequeños electrodomésticos y la reparación de vehículos.
En lugar de tener que almacenar piezas de uso infrecuente o hacer esperar a los clientes por los pedidos, se imprimirían las piezas en el momento en que se necesitaran. De este modo, no sería ilógico imaginar la existencia de una impresora en 3D en el vehículo o el taller del técnico, permitiéndole así imprimir las piezas en el momento adecuado.