Ética y gobierno corporativo“El rol de los órganos de gobierno debe ser el de actuar intachablemente en la toma de decisiones” |
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Publicado en el semanario El Financiero
Por Alan Saborío, Socio Director de Deloitte
Del 26 de octubre al 1 de noviembre
Edición 741
Empresas del Siglo XXI
El ejemplo de una eficiente gestión ética en la empresa transforma los valores que impulsan a los líderes y que ellos proyectan a sus empleados. Una encuesta realizada por Deloitte a 10.000 empleados de seis grandes compañías estadounidenses, mostró entre sus conclusiones que la efectividad para un comportamiento ético es elevada donde los empleados perciben que sus líderes se preocupan de esta tanto como del estado de resultados.
Casi de igual forma, la filosofía ética y los valores de los accionistas tienen un alto impacto en el comportamiento ético de los empleados y en la actuación social de la compañía.
Las instancias de gobierno corporativo son responsables de filtrar dichos valores a la cultura corporativa, a los niveles directivos de las empresas y en general a toda la organización.
Esta responsabilidad que tienen los órganos de gobierno permite definir y cultivar virtudes como la valentía, la moderación, la equidad, la diligencia, la serenidad y la justicia, entre otras. De esa forma los accionistas, los miembros de los órganos de gobierno de la empresa y los directivos relevantes, pueden comenzar a generar un liderazgo ético que fomente un ambiente propicio para la propagación de esos valores. Aún así, es necesaria la adopción de prácticas para la toma de decisiones éticas.
El rol de los órganos de gobierno debe ser el de actuar intachablemente en todo el proceso de adopción de prácticas éticas, evitando al máximo asumir riesgos innecesarios que pongan en peligro los valores y la imagen de todos los involucrados y de la propia empresa. La ética no debe verse como un generador de beneficios, sino como una realidad que debe ser adoptada para evitar la posibilidad de verse afectado por los perjuicios que trae a lo interno de la compañía las decisiones alejadas de la ética así como de los posibles escándalos externos que pueden derivarse de ellas.
