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Nuevos desafíos para Chile en sustentabilidad

Cada vez mas la palabra sustentabilidad se está incorporando de manera más decidida al léxico de las empresas, las cuales están  adoptando buenas prácticas que generan impactos positivos en el corto, mediano y largo plazo.  De hecho, su evolución ha pasado de una visión filantrópica tradicional a su integración en todas las áreas de negocio, lo que ha beneficiado a los diferentes grupos de interés de las empresas. En términos generales, la sustentabilidad está en el camino para convertirse en un método creíble y aceptado para gestionar y valorar las empresas. Esto significa la eficiencia y aprovechamiento eficaz de todos sus recursos, además de mejorar su desempeño y relaciones con los grupos de interés, buen desempeño ambiental, siendo capaces además de perdurar y trascender en el tiempo.

Una empresa realmente comprometida con la sustentabilidad debe considerar no sólo los impactos de su operación directa, sino la de toda su cadena de calor, incluyendo sus proveedores, distribuidores, clientes y consumidores. De ahí que las decisiones corporativas sean temas prioritarios en la administración de riesgos y en la creación de valor, así como en la estrategia global de cualquier negocio.

Hoy muchas empresas a nivel nacional están trabajando desde esta perspectiva, mediantes conversaciones transparentes y horizontales con los diferentes grupos de interés para integrar las variables sociales, económicas y ambientales.

El actual desafío de las empresas chilenas en temas de sustentabilidad radica en el cambio de la regulación ambiental, la que introduce cambios significativos en el actuar de las empresas.

En la nueva normativa ambiental, con fecha 26 de enero de 2010, se publicó la Ley N° 20.417, que corresponde a la primera reforma importante a la legislación ambiental, cuyo texto original se promulgó en el año 1994.  El propósito de la reciente regulación es crear una nueva institucionalidad a cargo de abordar los distintos desafíos ambientales del país, a través de un Ministerio de Medio Ambiente, de un Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), de la Superintendencia del Medio Ambiente y los recientemente aprobados Tribunales Ambientales.

Dicha ley, además, introdujo cambios en los instrumentos de gestión ambiental establecidos en la Ley 19.300 sobre Bases Generales del Medio Ambiente, en particular respecto del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), instrumento crucial en el desarrollo del país, que busca calificar ambientalmente los proyectos de inversión susceptibles de causar impactos, previo a su ejecución o modificación.

La tarea de la Superintendencia de Medio Ambiente es establecer un sistema de fiscalización y sanción integrado, transparente y eficiente, para convertirnos en una institución moderna, técnica e independiente.

Los Tribunales Ambientales son el órgano especializado que resolverán las controversias ambientales que se generen en el país, lo cual permitirá avanzar a una efectiva justicia ambiental, con sanciones que de verdad promuevan el cumplimiento y que inhiban la generación de daño ambiental.

Igualmente, y aunque las iniciativas puntuales de Huella Hídrica, Huella de Carbono y de ahorro de energía son bienvenidas en todo tipo de industria, una empresa realmente comprometida con el medio ambiente debe considerar no sólo los impactos de su operación directa, sino la de toda su cadena de valor, incluyendo a sus proveedores, distribuidores, clientes, reguladores, consumidores finales, entre otros. Y esto en relación a suelo, agua y aire; más allá de la regulaciones existentes y tomando en cuenta las necesidades presentes y futuras de la empresa y de todos los actores que se relacionan con ella.

Las empresas no pueden permitirse ignorar esta tendencia. Para algunas, esto significa nuevas oportunidades económicas, para otras, implica un examen más riguroso en sus cadenas de suministro y sus mercados y de cómo emergen nuevos riesgos empresariales al competir con otras compañías. En cualquier caso, ha llegado la hora de que las empresas de todos los sectores y tamaños incluyan la sustentabilidad en sus estrategias de largo plazo.

 

 

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