Gobierno de Datos: Por el gobierno del negocio |

Cada vez más empresas están conscientes que la información es el activo más importante de su organización, sin embargo, hasta ahora los esfuerzos han sido principalmente instalar grandes plataformas tecnológicas con potentes softwares, todo esto acompañado de algunos componentes de seguridad para blindar bien todo el entorno tecnológico, lo cual es claramente necesario y válido, pero no suficiente.
En este afán de securitizar la información, nos hemos olvidado si lo que estamos protegiendo (integridad y calidad de los datos), cubre las demandas del negocio y por lo tanto cumplen su labor de ser un activo estratégico de la empresa. Es aquí donde se produce una brecha importante entre los objetivos estratégicos de la organización y los datos que dispone para alcanzarlos.
Casos de información obsoleta, clientes que ya no viven en la dirección registrada a la cual se le envía la correspondencia, errores de consistencia en información producto de una migración más focalizada en la funcionalidad y cuadratura que en los datos, alteraciones producto de una intervención en caso de incidente de procesamiento o de un paso a producción de nueva funcionalidad no probada íntegramente, así hay otras múltiples causas de deterioro de la calidad de información.
Existen una serie de riesgos directamente relacionados al nivel de gestión que tengamos sobre los datos de nuestra organización, dentro de los cuales podemos señalar:
• Incumplimiento normativo, fallas en la calidad de la información presentada a los reguladores.
• Falla en la toma de decisiones, producto de la inconsistencia entre los datos de las distintas unidades de negocio.
• Disminución del retorno de la inversión en caso de fusiones o adquisiciones, debido a que se realizan grandes esfuerzos por homologar y unificar información de las bases de datos.
• Aumento en los costos de procesamiento.
Un ejercicio rápido para identificar algunas de estas brechas en nuestra organización es verificar si nuestros datos responden a las siguientes métricas:
• Estructura: ¿Están los datos en el formato adecuado para que puedan ser utilizados?
• Conformidad: ¿Cumplen con las normativas vigentes?
• Precisión: ¿Reflejan la realidad?
• Integridad: ¿Poseen la información necesaria para el negocio?
• Actualización: ¿Están suficientemente actualizados?
• Unicidad: ¿Están los registros duplicados?
• Consistencia: ¿El contenido es el mismo, independientemente de donde se encuentre?
• Relevancia: ¿Son útiles para el negocio?
Para cubrir estas brechas nace el modelo de “Data Governance”, el cual se basa en el cumplimiento de los siguientes objetivos:
• Asegurar que los datos cumplen con las demandas del negocio
• Reducir los costos en la gestión de los datos
• Proteger, gestionar y desarrollar los datos como un activo estratégico y de valor.
Para conseguir estos objetivos es necesario establecer estándares, políticas y procesos que determinen el uso, desarrollo y gestión de los datos a nivel corporativo. Es necesario también definir nuevos roles y responsabilidades (Oficial de Datos, Monitor de Datos, Arquitecto de Datos) en la organización y apoyarse en la tecnología adecuada. Estos procesos deben asegurar que la información se mantiene integra y actualizada, mediante controles, monitoreos, revisiones y validaciones, más allá de las cuadraturas, conciliaciones y demás procedimientos operativos habituales.
Algunos de los beneficios que se obtienen implementado un gobierno de datos son:
• La mejora de la información conduce a una toma de decisiones más precisa.
• Se incrementa la reacción a oportunidades emergentes.
• Se reducen los procesos y mejora la oportunidad de la disponibilidad de la información – cuando y donde sea necesaria.
• Se reducen los tiempos de los ciclos de proceso y mejora la productividad del personal.
• Se estandarizan y mejoran los procesos y datos para reducir actividades no valiosas.
• Mejora la calidad e integridad de los datos para el cumplimiento.
• Mejora la estructura de gobierno para el mantenimiento e interpretación de datos transaccionales.
En definitiva, el Data Governance es una orquestación formal de procesos, personas y tecnologías que permite que una organización convierta sus datos en un activo estratégico, lo que es prioritario para crear y preservar el valor de la compañía, especialmente en un entorno tan competitivo como el actual.
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