Contacto: Ana Elena Robles Comunicación Externa
México D.F. 24 de septiembre de 2008.- Es necesario que la industria manufacturera situada en países emergentes, como México, incorpore prácticas y estándares de excelencia, que les permitan diferenciarse de países competidores, y así satisfacer la demanda de productos seguros, de calidad y respetuosos del medio ambiente.
“Uno de los principales retos que enfrenta la industria manufacturera global son los diversos grados de maduración económica de los mercados emergentes donde se fabrican diversos productos o brindan proveeduría. De igual forma, faltan estándares, así como métodos para detección de problemas en la cadena de suministro”, explicó Peter Koudal, director de Deloitte Research, en su visita a México.
Ante esta situación, la industria manufacturera mexicana tiene la oportunidad de posicionarse como un socio estratégico en la protección de la reputación de marcas globales, aprovechando su integración comercial con Estados Unidos y Canadá, así como una robusta cadena de valor que ha construido a lo largo de más de una década.
En términos regionales, México es considerado una pieza clave como parte de los países que integran el Tratado de Libre Comercio de América del Norte; de hecho, un 49 por ciento de los ejecutivos encuestados consideraron que el país será más competitivo en los próximos 5 años, de acuerdo con el estudio realizado por Deloitte “Hecho en América del Norte”.
El estudio detalla que los directivos de empresas de manufactura ubican a México a la par de China como uno de los principales destinos para expandir producción; sin embargo, en el rubro de Investigación y Desarrollo, el país desciende a la cuarta posición, mientras que India ocupa la primera posición.
A su vez, los empresarios mexicanos consideran que las principales barreras para la competitividad en la región son los sindicatos, la burocracia gubernamental, la seguridad, así como precios de materiales, política impositiva y costos laborales.
El estudio de Deloitte detalla que la región enfrenta altos costos estructurales y de cumplimiento, equipos e infraestructura obsoletos, inversión insuficiente, gobierno corporativo laxo, entre otros aspectos, lo que afecta la competitividad de ciertas ramas de la industria manufacturera frente a competidores globales.
La ventaja es que estos factores estratégicos, operacionales, estructurales y de cumplimiento son corregibles, en la medida en que los tres países del TLCAN desarrollen nuevos modelos de negocio que responda a las necesidades de la industria manufacturera global, así como fortalecer las inversiones orientadas a innovación y tecnología.
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