Contacto: Patricia Ramírez
Deloitte
Gerente de Com. Externa y Rel. Institucionales
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León, Gto.- La falta de reglas, estructuras y controles son algunos de los principales problemas que enfrentan las empresas familiares, las cuales carecen de herramientas para planear de forma adecuada la salida de personas clave en la operación, o mitigar los riesgos derivados de conflictos internos, ente los socios o dueños fundadores, que no ceden el poder a las siguientes generaciones, hijos o nietos, los cuales en ocasiones muestran poco interés o preparación para seguir en el negocio.
Se calcula que cerca de 90 por ciento de las empresas familiares se pierden en tres generaciones: de cada 100 negocios creados bajo este esquema, 30 pasan de manera exitosa de la primera a la segunda generación y un máximo de 15 prevalecen hasta la tercera generación.
“Las empresas familiares representan entre el 70 y 90 por ciento de las economías estatales en México. Muchas fracasan, en especial en el paso de la primera generación a la segunda, debido a que se carece de un programa que permita gestionar el negocio de manera correcta, en especial ante la salida de miembros familiares clave en la operación del negocio”, explicó Arturo Ramírez, socio de auditoría.
Por ello es necesario contar con estructuras de Gobierno Corporativo, para formalizar asambleas de accionistas, un consejo familiar o un consejo directivo integrado con asesores independientes, lo que permite fortalecer la administración de la empresa, a través de monitorear y retroalimentar el impacto de las decisiones, mitigar los posibles riesgos y lograr los objetivos del negocio, al mismo tiempo que hay un incremento en la confianza del público inversionista y permite fincar las bases para una mayor competitividad y eficiencia.
Uno de los pasos principales para institucionalizar a la empresa es contar con un Protocolo Familiar, que consta de un conjunto de acuerdos que permiten establecer condiciones para resolver aquellos temas que puedan convertirse en focos de conflicto, como son remuneración de empleados familiares, entrada y salida de socios, manejo de dividendos, entre otros aspectos.
“El Gobierno Corporativo representa una oportunidad para cuidar el interés de la empresa familiar y lograr su permanencia a través de diferentes generaciones, ya que se orienta a asegurar el cumplimiento de los objetivos de negocio, así como a incrementar el valor de la organización con base en mejoras permanentes”, comentó Guillermo Cruz, socio de Deloitte.