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Tradicionalmente la economía brasileña se ha basado en la exportación masiva de commodities como azúcar, carne o café. Pero el país de la samba tiene un gran potencial turístico cuyo desarrollo puede provocar un cambio en su sistema tradicional de ingresos. Esta es la principal conclusión de un estudio elaborado por Deloitte sobre el sector turístico en Brasil.
El sector turístico ya representa la cuarta fuente de ingresos del país, genera más de 11 mil millones de dólares anuales y es el responsable de la creación de más de 1 millón de puestos de trabajo. Se prevé que esta cifra aumente con la celebración de los Juegos Panamericanos en Río de Janeiro en julio de 2007.
En 2006, más de 5,4 millones de turistas visitaron la mayor economía de Latinoamérica, lo que representó un incremento del 120% respecto al año 2000. El atractivo que Brasil está cobrando como destino turístico está siendo fundamental para el incremento del número de hoteles y de sus niveles de ocupación.
El Ministerio de Turismo del país es consciente de que esta industria tiene una gran importancia para su economía, y estima que durante 2007 más de 7,5 millones de personas visitarán Brasil.
Según el estudio elaborado por Deloitte, los turistas alemanes son los que más atraídos se sienten por este país y representan aproximadamente el 45% del total de visitantes. Tras ellos, estadounidenses, argentinos, uruguayos y portugueses, viajan también a Brasil en busca de playas como Copacabana o Ipanema.
Los 170 millones de habitantes que tiene el país ofrecen a los visitantes diferentes modos de divertirse; desde las cataratas de Iguazú, hasta la gran ciudad de Rio de Janeiro. De todos los destinos que Brasil ofrece, Rio, con su Cristo Redentor, es el más popular entre los turistas. El ingreso medio por habitación disponible en esta ciudad es el mayor entre las grandes ciudades latinoamericanas y, según un estudio elaborado por Deloitte, esta cifra ha registrado un incremento del 15,7% de 2005 a 2006.
Sao Paolo es el estado más desarrollado de Brasil y ya rivaliza con Nueva York como centro cultural y gastronómico. En esta ciudad la ocupación hotelera ha aumentado un 9,5% de 2005 a 2006, y el ingreso medio por habitación un 29,6%.
Pero a pesar de la buena coyuntura turística del país, ciertos inconvenientes podrían frenar su crecimiento. La revalorización del 40% que el Real ha sufrido en los últimos tres años hace que los turistas consideren a Brasil como un país caro respecto a otros de la zona y la fuerte presión fiscal hace que muchos empresarios hoteleros no inviertan en el país.