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Departamento de Comunicación
El desarrollo de fármacos, aparatos y diagnósticos innovadores está convirtiéndose en una práctica cada vez más difícil y costosa. Recientes estimaciones sugieren que el coste total de sacar un nuevo fármaco al mercado puede alcanzar los 1.300 millones de dólares. Por este motivo, en la búsqueda de nuevas formas de aumentar la capacidad de innovación y reducir costes y tiempo de desarrollo, los laboratorios farmacéuticos están dirigiéndose hacia los mercados emergentes como fuente de investigación, nuevos productos y estrategias de desarrollo. Del mismo modo, los países como China, India, Rusia, Brasil y Sudáfrica comienzan a convertirse en actores importantes dentro del mercado mundial biosanitario.
El informe de Deloitte Promoción y Protección de las Ciencias Biosanitarias en los Mercados Emergentes, desvela que la mayoría de estos países ofrecen una investigación especializada, interesantes oportunidades para realizar pruebas de fármacos, y facilidades para su producción. Uno de estos ejemplos lo encontramos en la India, que cuenta con más de 7 millones de ingenieros y científicos, y con más de 100 plantas de producción.
Progresiva occidentalización de las enfermedades
A pesar de que constituyen sólo el 20% de la economía mundial, los mercados emergentes representan aproximadamente el 80% de la población mundial. En estos países es prioritaria la atención de enfermedades contagiosas como la malaria, la tuberculosis, el sida, y enfermedades crónicas como la diabetes, que están al alza debido al envejecimiento de la población y a los cambios en el estilo de vida.
Sin embargo, el informe de Deloitte revela que en un periodo de 25 años, en los mercados emergentes las enfermedades contagiosas y las lesiones causadas por accidentes disminuirán, aumentando las afecciones cardiovasculares, los enfermos de cáncer y las enfermedades crónicas.
Las compañías biosanitarias se adaptan al nuevo entorno
Las multinacionales del sector, conscientes de las oportunidades de negocio que representan los mercados emergentes, están trabajando en el desarrollo y producción de fármacos, aparatos y diagnósticos que respondan de manera eficiente a las necesidades específicas de la población de estos países. Dos ejemplos significativos son el desarrollo de Coartem, una terapia contra la malaria desarrollada por Novartis en asociación con otras compañías en China, y el antibiótico Ciproflaxacin de Ranbaxy, del cual Bayer tiene actualmente los derechos de marketing en todo el mundo.
Sin embargo, en estos países el crecimiento económico sostenible, así como las oportunidades de negocio, se ven amenazados por la inestabilidad de los sistemas político, legal y judicial. Las políticas y normas que regulan el comercio, los estándares de producción, y el permiso de la venta de nuevos productos, son inestables y no suelen estar bien coordinados entre sí.
Las compañías multinacionales que se introducen en estos mercados emergentes no deben subestimar las diferencias culturales, sobre todo a la hora de gestionar los cambios en las necesidades médicas de la población, las preferencias respecto a unos fármacos u otros, y en el enfoque de las acciones de prevención y tratamiento de las enfermedades.