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El año termina con incertidumbre entre los empresarios ecuatorianos con relación al futuro de la economía del país; producto de la crisis financiera mundial y los efectos que ésta tendrá sobre la economía ecuatoriana.
El Indice de Confianza Empresarial, medido y monitoreado por Deloitte de manera mensual desde hace más de 10 años, se ubica en 80.2 puntos al cierre de este año, uno de los valores más bajos de los últimos dos años y comparable con los valores registrados durante la crisis financiera del país en el año 1999.
Se calcula que la crisis financiera mundial podría tener un costo monetario de aproximadamente USD 24 trillones de dólares y representar la pérdida de más de 20 millones de empleos a nivel mundial de acuerdo a la Organización Internacional de Trabajo (International Labour Organization).
Los efectos para el Ecuador se reflejan en varios campos; reducción de líneas de crédito internacionales, reducción de exportaciones producto de la caída del consumo a nivel mundial, reducción de los ingresos provenientes del sector petrolero (precio promedio del barril de petróleo ecuatoriano llegó a los USD $17 durante el presente mes; una caída del 77% en los últimos cinco meses), caída de las remesas de inmigrantes y una baja inversión extranjera directa.
Estos efectos podrán incrementarse por la decisión adoptada por el Gobierno, respecto a la declaración de moratoria a los pagos de la deuda de Bonos Global, lo cual podría conllevar a juicios y demandas contra el país por parte de los tenedores de la deuda, restringiendo la capacidad de conseguir nuevas líneas de financiamiento.
Bajo este escenario el 80% de los empresarios encuestados se muestran menos optimistas sobre el desempeño de la economía local en comparación con el mes anterior; y consideran que el sector agrícola, el sector de consumo y servicios y el sector petrolero serán los más afectados durante el siguiente año.
Por otro lado un 83% de los empresarios manifiesta haber desarrollado planes y medidas de contingencia para reducir los impactos de la crisis en sus operaciones. Las principales medidas sugeridas por los empresarios son el control de gastos y ahorro; la reducción de niveles de endeudamiento y/o la reestructuración de su posición pasiva; la mejora de uso de sus recursos; la diversificación de productos y mercados y finalmente la postergación de proyectos de inversión.
Con relación al mes que termina, el 40% de los empresarios considera que la inflación será mayor a la del mes anterior y el 32% prevé un incremento en las tasas de interés.
A pesar de ello, el 67% de los encuestados, ha incrementado sus ventas en este año con relación al año anterior siendo, en general, un buen año para las empresas en cuanto a ventas se refiere, especialmente en el sector comercial (91%). Sin embargo, solo el 28% de los encuestados refleja un incremento en ventas frente al mes pasado, lo cual revela una reducción en los niveles de consumo, tomando en cuenta que en el mes de diciembre las ventas tienden a incrementarse por la época navideña.
No obstante de estos escenarios, es importante que en el año 2009, tanto el Gobierno como los empresarios, definan las estrategias necesarias, que permitan al país afrontar positivamente la crisis financiera mundial y como consecuencia evitar impactos sociales negativos promoviendo la estabilidad económica y política indispensable para el futuro del Ecuador.