 Hay un viejo dicho en el negocio de la energía: "La Era de Piedra no acabó porque el mundo se quedó sin piedras y la Era del Petróleo no acabará porque el mundo quede sin petróleo". Nunca ha sido más cierto que ahora. Actualmente tenemos reservas de combustibles fósiles, pero sabemos sus limitaciones y los posibles retos derivados de esta situación - especialmente a la luz de una mayor demanda de energía a nivel mundial. En términos de mercado, implica que comenzamos a entender los verdaderos costos de los combustibles fósiles. A esta situación se suma la importancia de abordar el tema del cambio climático y la seguridad energética, pues de lo contrario, el mundo enfrentará, en el mejor de los casos, un limitado crecimiento. Así, la Historia probablemente considerará 2007 como el año que establecimos un nuevo horizonte. Podemos imaginar un mundo sin petróleo en dos generaciones. También, anticipar cómo será vivir en un mundo donde habrían dramáticos cambios en los hábitos de consumo, y donde las nuevas tecnologías se alimentarán de fuentes energéticas alternativas. En vez de anticipar un futuro energético atemorizante, empezamos a percibirlo con innovaciones y potencial para el crecimiento económico. Le invitamos a conocer más, descargando el archivo adjunto.
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